El vehículo autónomo convertirá los coches en hoteles, restaurantes y salones de belleza

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El impacto que los vehículos de este tipo tendrán en la economía mundial tiene muchas aristas. Por una parte, el conductor de cada automóvil, que pasará a ser pasajero, ganará tiempo a bordo. Tiempo para ocio (ver películas a bordo o leer un libro), tiempo para solucionar algún fleco laboral o tiempo para hacer compras.

Algo que generará un nuevo mercado, valorado en 7 billones de dólares allá por 2050, el equivalente a multiplicar por siete el PIB (Producto Interior Bruto) actual español, o combinar el estimado para dos países como Brasil y Japón en 2017, según asegura un informe de Strategic Analytics elaborado para IBM.

Coches a la carta

El concepto de coche a la carta supondrá adaptar cada vehículo a las necesidades del cliente. Básicamente se trata de tener una oferta de vehículos que nutra muchas de las cosas que el usuario pierde tiempo en hacer para que sean solventadas durante el desplazamiento -al trabajo o de fin de semana-.

De esta manera, habrá, según el informe, coches autónomos que serán salones de belleza atendiendo a su interior. Coches que serán hoteles cápsula y que ofrecerán diferentes tipos de experiencia, clínicas de salud para chequeos médicos o tiendas preparadas para comprar a distancia, desde moda a la tradicional cesta de la compra. También habrá coches restaurante que ofrecerán, durante el desplazamiento, aquella oferta culinaria que decida el viajero.

Películas en movilidad

Los productores audiovisuales generarán contenidos pensados para el tipo de viaje que se vaya a realizar: corta distancia, media distancia o larga distancia. En función del recorrido -y de los gustos del conductor- se proyectarán, en un espacio debidamente adaptado, series de televisión, largometrajes, documentales, etcétera.

Publicidad ubicua

La publicidad basada en la ubicación del vehículo adquirirá mayor relevancia y los anunciantes y agencias trabajarán con un nuevo mundo de posibilidades para presentar contenido de marcas y ubicaciones.

De esta manera, cuando el usuario viaje se le mostrará publicidad que podría modificar su ruta a casa, al trabajo, o al lugar de vacaciones, cuando una oferta sea de su interés y le pille más o menos de paso.

Pensemos en viajes de largo recorrido. Desde el coche se podrá elegir el lugar en el que pasar la noche o parar a comer, si es que así se desea, por poner un par de ejemplos.

Fin al concepto de propiedad

Es un escenario en el que los patrones actuales de propiedad, mantenimiento y uso de los vehículos cambiará. El usuario perderá el interés por la propiedad y verá el coche como un servicio, como algo más práctico.

De esta forma, se abre un escenario en el cual muchos usuarios tendrán la posibilidad de tener vehículos en copropiedad, a través de pequeños pagos, distintos en función de sus gustos y necesidades: uno más pequeño para viajes unipersonales, otro más grande para ir con la familia, otro descapotable para el fin de semana, un cuatro por cuatro para salir al campo...

(Fuente: Voz Pópuli)