Un equipo europeo inicia un proyecto sobre fármacos sostenibles

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Acaba de ponerse en marcha la mayor colaboración público-privada de Europa dedicada al desarrollo y la producción de fármacos sostenibles. Dirigido por la Universidad de Mánchester (Reino Unido) y GlaxoSmithKline, una de las empresas farmacéuticas más importantes del mundo, el proyecto CHEM21 ha recibido más de 26 millones de euros, en parte aportados por la Unión Europea.

El consorcio de CHEM21, compuesto por trece universidades y cuatro pequeñas y medianas empresas (PYME), se ha propuesto desarrollar sustancias biológicas y químicas sostenibles que sirvan como alternativas a los materiales finitos como los metales preciosos. Científicos y empresas emplean estos metales como catalizadores en la producción de fármacos. Según el equipo de CHEM21, la integración de la biotecnología en los procesos de producción de fármacos reducirá la sangría de recursos del planeta y permitirá proteger el medio ambiente.

"Se trata de una oportunidad única para que grupos académicos colaboren con empresas farmacéuticas y PYME especializadas con el fin de desarrollar procesos catalíticos innovadores que se empleen en la síntesis de fármacos", afirmó el profesor Nicholas Turner de la Universidad de Mánchester. "Entendemos que los retos problemáticos de este tipo se resuelven mejor a nivel paneuropeo, unificando las capacidades de múltiples grupos para crear un nodo científico de primer orden mundial dedicado a la catálisis y a la síntesis de sustancias químicas sostenibles".

Los socios del proyecto crearán un nodo científico europeo que proporcionará la información más actualizada sobre la producción ecológica de sustancias químicas. También crearán dosieres formativos dedicados a que los científicos del futuro cuenten con los medios necesarios para entender los principios de la fabricación sostenible.

John Baldoni de GlaxoSmithKline declaró: "La mejora de la sostenibilidad de nuestros procesos de fabricación de fármacos mediante colaboraciones como CHEM21 no sólo reducirá la huella de carbono de nuestra industria, sino que además generará un ahorro que permitirá reinvertir en el desarrollo de nuevos fármacos, ampliar el acceso a medicinas mediante una reducción de costes y generar innovaciones que transformarán y simplificarán nuestro paradigma de fabricación".

En el proyecto también participan socios de Bélgica, Alemania, Francia, Países Bajos, Finlandia y Reino Unido.

(Fuente: Cordis)