La UE mira a la gallega Agroamb como guía de gestión medioambiental

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La Cumbre de las Naciones Unidas para el Desarrollo del Clima celebrada hace cuatro años en Nueva York dejó una larga lista de deberes recogidos en la Agenda 2030 de Desarrollo Sostenible. Esa relación de tareas engloba 17 objetivos que, entre otras cosas, buscan acabar con la pobreza y el hambre, reducir la desigualdad y abordar retos como el cambio climático.

Alcanzar esas metas es un trabajo común de gobiernos, empresas y sociedad civil. De ahí que una de las claves fundamentales, que ha de tener en cuenta una organización para tener éxito en el mercado actual, es la adopción de un enfoque proactivo a la hora de hacer frente a los retos medioambientales. No hay más que recordar como en aquella cumbre del 2015, Naciones Unidas reconoció por primera vez el papel estratégico de las compañías a la hora de lograr esas metas: “Exhortamos a todas las empresas a emplear la innovación y su creatividad para resolver los problemas que tienen que ver con el desarrollo sostenible”.

En esa línea se mueven cada vez más organizaciones empresariales comprometidas con el futuro del planeta, pero hay una, la gallega Agroamb Prodalt del grupo Agroamb que, tras ser la única en superar primero el corte nacional y luego el europeo, ha logrado estar entre las cuatro finalistas a nivel de toda la UE de los Premios EMAS, unos galardones organizados por la Comisión Europea y que en la edición de este 2019 tienen como tema central el Modelo Comunitario de Gestión y Auditoría Medioambientales (EMAS) como motor del cambio.

Porque este método de gestión medioambiental, regulado por un reglamento europeo al que las empresas se adhieren de forma voluntaria, es una herramienta que permite mejorar, evaluar y certificar ante los consumidores cómo es el comportamiento de la compañía en relación al cuidado del Medio Ambiente.

En el caso de Agroamb, con sede en Tecnópole, el EMAS certifica, no solo el cumplimiento de la normativa, sino también unos procesos dirigidos a fomentar la economía circular o el uso del I+D+i, para dar una nueva vida a los restos procedentes de granjas u otro tipo de industrias agroalimentarias de forma segura. Las organizaciones EMAS pueden reconocerse en toda la UE por un logo que asegura la veracidad de la información medioambiental facilitada, lo que constituye una garantía.

Es por ese compromiso, asumido por Agroamb en el 2010 –fecha en la que se adhirió al reglamento EMAS– por lo que la compañía gallega ha captado el interés de Europa en su modelo de gestión medioambiental. Y por ello ha logrado superar dos fases del concurso, la nacional, siendo seleccionada por el Ministerio de Transición Ecológica como la representante de las pymes españolas para concurrir a nivel europeo al premio y una segunda fase que es en la que cada categoría, de todas las empresas europeas, solo quedan cuatro.

Desde hace 20 años

Llegar hasta ahí es fruto de un trabajo de años. De hecho, la vinculación de la empresa a la tierra, desde su nacimiento en 1999 como un proyecto para dar salida a los restos procedentes de la industria agroalimentaria y plantas de tratamiento de aguas residuales, le ha servido al grupo para entender por dónde tiene que ir ahora para lograr una agricultura y ganadería gallega viable, sostenible e innovadora.

En esa línea está su defensa de la economía circular al dar valor a los residuos como materia prima en el sistema económico. ¿Cómo lo ha hecho? Buscando una solución viable y sostenible a los residuos biodegradables. Esa labor la realiza seleccionando los mejores materiales de ese tipo para convertirlos luego en la materia prima con la que elaborar productos fertilizantes para la agricultura. De ese modo, como explican desde la compañía, obtienen un fertilizante orgánico de bajo coste apto para uso agrícola y forestal. Ese es el camino que quiere impulsar la UE, el del uso de fertilizantes orgánicos frente a los minerales que actualmente copan el mercado.

Pero más allá de la calidad del producto obtenido, la preocupación de esta empresa con raíces en Castro de Rei se extiende a toda la cadena de valor, garantizando la trazabilidad, desde el servicio de recogida y transporte de residuos, pasando por la higienización y estabilización en planta, hasta el abonado que realiza con su empresa de prestación de servicios agrícolas. Todo ello con servicios prestados por las diferentes empresas que conforman el Grupo Agroamb. Pero su trabajo va mucho más allá. La meta: la sostenibilidad.

(Fuente: La Voz de Galicia)