Twittea desde la nevera y reserva la cena conduciendo, ¡apps fuera del móvil!

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Los móviles han sido el gran aliado de las aplicaciones. Los móviles y también las tabletas, por supuesto. La movilidad y el hecho de ser táctiles multiplicaron las posibilidades y capacidades de las aplicaciones y se convirtieron en parte del éxito y la fuerza transformadora de esta tecnología.

Instaladas ya en nuestras vidas y con la medalla de haber sido capaces de cambiar nuestra relación con internet, las apps siguen creciendo y no se conforman solo con los dispositivos móviles. Han llegado a tu nevera, a tus macetas, a tu coche y por supuesto a tu televisor.

La tele, esa 'caja tonta' que con la explosión de internet muchos daban por muerta, quiere seguir siendo la gran protagonista de la casa también en la era app. Por el momento parece que lo ha conseguido. Fabricantes como Samsung se han volcado en las Smart tv y hablar por Skype con tu hermano que vive en Berlín o en Bogotá ya es posible sin moverte del sofá. Además, podemos controlar la tele moviendo nuestras manos, con el móvil o la tableta ya que cada vez se trabaja más en la integración de los diferentes dispositivos. En esa tarea están los fabricantes pero también los broadcasters, como RTVE, que trabaja en desarrollos multiplataforma y ha logrado que su app 'RTVE.es A la Carta' se pueda usar en casi cualquier televisor.

Pero las apps no se conforman con la televisión y quieren que desde la misma puerta de la nevera encarguemos en el supermercado lo que nos falta en casa. No hablamos de ciencia ficción si no de frigoríficos ya comercializados en los que podemos twittear, ver las noticias o aprender a hacer ese rico bizcocho y comprobar que tenemos todos los ingredientes necesarios.

Seguramente en los próximos años contemos con apps que detecten lo que nos falta, ya vigilan lo que está caducado, y directamente lo pidan a la tienda. Eso, o cualquier otro servicio que nos podamos imaginar porque el hogar conectado será otro de los grandes campos de batalla en el desarrollo de aplicaciones durante los próximos años. El pasado mes de enero se presentaba una lavadora conectada, ya se comercializa una aspiradora que hace el trabajo sola mientras la controlamos desde el smartphone y las grandes marcas diseñan líneas enteras de cocina conectadas con apps.

Pero aún hay más. En el último CES, el gran encuentro tecnológico de Las Vegas, Google anunciaba su estrategia de hogar y por su parte Apple parece que quiere que Siri, su asistente virtual por voz, sea nuestra mano derecha a la hora de controlar desde el termostato de casa a la iluminación del salón. Lo que sí pueden hacer ya los amantes de la jardinería es aliarse con las apps y gracias al dispositivo Koubachi conocer con su teléfono si debemos regar o no las plantas o cambiarlas de sitio porque necesitan más luz.

Y al salir de casa, nos metemos en el coche. Hasta el momento, el vehículo privado era uno de los pocos lugares en los que no podíamos disfrutar al completo de las ventajas de la conectividad y las marcas se han puesto manos a la obra para solucionarlo. Con sistemas de control por voz como Free Eyes de Apple, que en el próximo año permitirá usar el asistente virtual Siri en marcas como Audi, BMW, Chrysler, Honda, General Motors, Jaguar, Land Rover, Mercedes o Toyota, o con Sync, el sistema que usa Ford, podremos desde elegir la música del coche a reservar el restaurante para la cena. Las apps para estos sistemas se multiplican y ya se estudia la posibilidad, por ejemplo, de que al llegar a una ciudad nos informen de los cupones de descuento locales, oír noticias según nuestros temas de interés o gestionar la agenda mientras conducimos.

De firma española es otra de las grandes apps fuera del móvil y desde luego también fuera del coche. En este caso vamos a pie y son unas zapatillas deportivas con apps quienes se conectan al GPS para decirnos por dónde ir. Su creador es Xavier Verdaguer, uno de los ponentes del pasado The App Fest, catalán residente en Silicon Valley que investiga el uso de aplicaciones en las prendas de vestir. Su ejemplo nos demuestra que las apps no solo van más allá del móvil sino donde nos lleve nuestra imaginación.

(Fuente: El Confidencial)