El textil quiere fondos europeos para crear un sello de moda sostenible

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El textil, la confección y el calzado empleaban al cierre del 2020 a 126.594 personas en toda España, un 7,8% menos que el año anterior. Con el estallido del coronavirus en España y la declaración del estado de alarma, el sector comenzó a destruir empleo con descensos interanuales que llegaron al 15,9% en junio y julio, hasta acabar el ejercicio con un récord de 10.764 puestos de trabajo menos.

Solo en Galicia, el sector ha perdido más de 8500 millones de euros en el año de la pandemia, con retrocesos en todos los mercados internacionales a los que exporta, excepto Polonia, y pérdidas de facturación del 40% en España. La tendencia negativa continúa en este primer trimestre del año, marcado por la quiebra de empresas emblemáticas, como Sybilla, Forecast, Normandie o la gallega Pili Carrera.

Recuperarse de este duro golpe llevará tiempo, pero la industria de la moda ha trazado un plan para entrar en el reparto de los fondos europeos de recuperación (140.000 millones destinados a España). El documento de manifestación de interés (MDI), presentado ya en el Ministerio de Industria, Comercio y Turismo, ha contado con la participación activa del grupo Inditex y de las empresas del sector agrupadas en Cointega, la patronal gallega del sector, además de las principales organizaciones del textil y el calzado de España. En él, la industria de la moda encauza una recuperación basada en la sostenibilidad, una palabra clave a la hora de pasar el filtro en el reparto de los fondos europeos.

El modelo de futuro que trazan las empresas dibuja un escenario de economía circular, renovado tecnológicamente y volcado en la descarbonización, el aprovechamiento de los recursos y la producción duradera, dejando atrás las frivolidades de la moda a bajo precio (low cost), de usar y tirar. Para todo eso, hará falta dinero, porque los objetivos planteados son ambiciosos.

Otra de sus metas pasa por la eliminación de desperdicios del proceso productivo (12% del material) y su conversión en materia prima secundaria; y la reducción de la liberación de 500.000 toneladas de microplásticos. La estrategia incluye un recorte del consumo de petróleo y de fuentes de energía que no sean renovables, la reducción del uso de contaminantes y la disminución del consumo de agua y recursos naturales.

La logística es otro de los puntos fuertes del sector textil del futuro, que también pide fondos europeos para poner en marcha un sistema de trazabilidad que acabe con la impresión sobre cada prenda de un sello «Eco», a modo de pasaporte de sostenibilidad. Será la marca de calidad que distinga el producto de cara al consumidor. Ese compromiso con la sostenibilidad irá acompañado de una nueva filosofía de mercado, que defiende la idea de incrementar el uso que se les da a las prendas, un uso que, según datos del sector, ha disminuido un 36% en los últimos 15 años como consecuencia de la generalización del modelo fast fashion, o moda de consumo rápido.

«La industria quiere volver a ajustar modelos de negocio a tipos de clientes y a poner en valor una oferta más personalizada», dicen los empresarios del textil.

Fuente: La Voz de Galicia