Tecnología 4.0 en el vino gallego

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La empresa gallega Martín Códax participa en un proyecto de la Xunta que permite a las industrias implantar la última tecnología para ganar en competitividad y calidad.

En el mundo de la industria bien podría aplicarse aquello de modernizarse o morir, y en los tiempos que corren, para seguir en la brecha es necesario ir de la mano de las nuevas tecnologías. La Xunta de Galicia promueve un plan piloto en el campo 4.0 que permite a 75 empresas y organismos intermedios de los sectores de la automoción, aeronáutica, metal, madera y agroalimentario aplicar esta tecnología. Entre ellas, la bodega Martín Códax, que ha accedido a este plan de ayudas mediante el Clúster Alimentario de Galicia (Clusaga).

Los esfuerzos por la modernización en los sistemas de producción están dando resultados. Según los datos facilitados por el Igape, las exportaciones de productos agroalimentarios en Galicia sumaron hasta noviembre del pasado año 2.642 millones de euros, un diez por ciento más que en el mismo período del año anterior.

Planta de envasado

Nada queda al azar en la planta de envasado de Martín Códax. Nada puede alterar los controles de calidad en esa sección de la bodega. Quien entra allí debe despojarse de bolsos, colgantes, anillos, bolígrafos y demás complementos y enfundarse bata, gorro y cubre-barbas –para quienes la precisen– con el fin de evitar alteraciones externas en el escrupuloso proceso de embotellar.

Es la última fase por la que pasa el vino después de haber fermentado en las cubas y la que proporciona a los Martín Códax su imagen de marca. Con la implantación de la tecnología 4.0, los controles de calidad se han esmerado tanto que si la etiqueta se mueve un milímetro fuera de los estándares establecidos, se retira. Gracias a esta apuesta tecnológica, todas las máquinas que intervienen en el proceso de embotellado están conectadas, lo cual permite controlar el nivel de llenado y el escaneado de las etiquetas mediante la visión artificial. El resultado es una optimización de los tiempos en la organización del trabajo y un mayor control sobre la trazabilidad del producto.

El director general de Martín Códax, Juan Vázquez, explica las ventajas. “El 4.0 aporta más valor a los productos, adaptándolos a las necesidades de los consumidores y ofreciendo más información, a ellos y a nosotros. Estamos camino de que cualquier consumidor pueda identificar a través de la etiqueta y la contraetiqueta toda la historia de la botella y de la uva, incluso aspiramos a que pueda identificar al viticultor, y algún día no muy lejano, que ese viticultor pueda contarle al consumidor, a través de la pantalla del móvil, toda la historia de su cosecha”.

En Martín Códax están dando los pasos para que ese momento llegue más pronto que tarde, y programas como los que está impulsando la Xunta contribuyen a que la industria agroalimentaria gallega pueda posicionarse y ser más competitiva en Europa. La firma cambadesa ha abierto el camino y ya hay otras empresas del sector que se están sumando a este carro. La cosecha del 2017 de Rías Baixas fue buena y el consumidor demanda blancos. “Estamos en un momento bueno”, señala Vázquez, y la tecnología puede ser un gran aliado para que esta denominación de origen siga conquistando mercados.

(Fuente: La Voz de Galicia)