Supercomputación contra la marea roja

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El Instituto Español de Oceanografía (IEO) y el Centro de Supercomputación de Galicia (Cesga) se alían para desarrollar modelos que predigan episodios de contaminación por algas o la distribución del 'stock' pesquero.
 
La pesca y la acuicultura no son solo cosa de los hombres y las mujeres que cada día faenan en la costa. El Instituto Español de Oceanografía (IEO) es uno de los centros públicos de investigación marina que pone su conocimiento al servicio de esta importante actividad en la economía gallega, y desde hace unos días también lo es de forma oficial otro aliado científico tierra adentro, el Centro de Supercomputación de Galicia (Cesga). 
 
El Cesga ayudará al IEO a desarrollar herramientas para predecir con días de antelación la llegada y la evolución de las algas tóxicas que provocan las mareas rojas que paralizan el marisqueo, o estimar la distribución y la abundancia que habrá en las pesquerías. "Debemos ofrecer algo de utilidad al sector [pesquero]. Hay demanda de información por su parte, y gracias a los avances computacionales estamos en disposición de hacerlo", enfatiza Manuel Ruiz, investigador del centro del IEO en A Coruña.
 
La colaboración de estos dos organismos científicos no es nueva, pero ambos acaban de sellar institucionalmente su relación con el convenio de colaboración presentado en la sede del supercomputador Finis Terrae, en Santiago de Compostela. El acuerdo permitirá al IEO de A Coruña dar un impulso a su línea de modelización tridimensional del ecosistema marino, que simula las condiciones de la plataforma gallega y cantábrica y de la portuguesa al norte de Lisboa, donde se concentran pesquerías de gran interés socioeconómico para España, como las de la anchoa, la caballa, la sardina o la merluza.
 
Los modelos matemáticos pretenden predecir aspectos importantes para el sector pesquero, como cuándo y dónde tendrá lugar una marea roja, minimizando así su impacto económico; la dispersión de un vertido contaminante o dónde se ubicarán o qué volumen tendrán los diferentes stocks pesqueros.
 
La precisión que se busca exige una observación constante del océano, tomando datos que van de la salinidad a la evolución de las corrientes. Son una ingente cantidad de mediciones y múltiples variables que requieren cálculos que hace solo 15 años eran inabordables, y que aún hoy en día con las herramientas del IEO se demorarían horas, o incluso días. "En el Cesga se resuelven en minutos", compara el director del IEO en Vigo, Valentín Trujillo. "Y ahora podemos ver en tiempo real las corrientes, las temperaturas del agua desde el norte de Portugal", añade entusiasmado.
 
(Fuente: El Correo Gallego)