Sánchez pone el freno de mano a la recuperación del automóvil en 2021

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El año 2020 nunca se las prometió felices para el automóvil. Antes del coronavirus la patronal de los concesionarios, Faconauto, ya estimaba una caída del 3% en las matriculaciones, fruto, entre otros factores, de la incertidumbre regulatoria que rodea al sector y a las dudas sobre el porvenir de los motores diésel y gasolina. Pero la pandemia ha multiplicado por diez los malos augurios. A dos meses de fábricas y concesionarios cerrados, luego se han sumado numerosas restricciones a la movilidad y al comercio. El sector espera ahora cerrar el ejercicio con solo 840.000 turismos vendidos, entre un 30 y un 35% menos. Del lado de la fabricación de vehículos, se espera un desplome del 19%.

El escenario de mercado se sitúa muy lejos del millón y medio de coches que el presidente de Faconauto, Gerardo Pérez, considera «razonable, sano y robusto». Y las expectativas de mejoría para 2021 se han difuminado después de que el Ejecutivo de Pedro Sánchez se haya negado a evitar un encarecimiento masivo del precio de los coches en enero.

El automóvil, que supone el 11% del PIB y da empleo al 9% de la población activa, «se expone así a una crisis prolongada», según las patronales del automóvil. Su previsión ahora es que la recuperación de la crisis del Covid se alargue hasta 2022, puesto que el golpe fiscal se llevará por delante la venta de 110.000 coches en 2021. Una de las consecuencias será la destrucción de entre 16.000 y 18.000 empleos en los concesionarios, según Faconauto.

España será el único gran mercado de la Unión Europea que no evitará que los consumidores tengan que asumir el impacto fiscal de unas nuevas pruebas de emisiones, llamadas WLTP. Al ser más estrictas, el mismo coche emite más y, por tanto, paga más en los países que gravan las emisiones de CO2. Para evitarlo, Portugal ha optado por una reforma en profundidad de su impuesto de matriculación (un tributo que otros países como Alemania o la República Checa no tienen), mientras que Francia e Italia han elevado un 20% el umbral a partir del cual un vehículo tiene que tributar. El sector pidió aplicar una fórmula idéntica en España, pero el Ejecutivo ha optado por ignorarlo.

Fuente: ABC