La rotura de “stock” atiza al mueble

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La elevada demanda de muebles ha dejado sin stock disponible a grandes y pequeños negocios del sector. Las ventas han aumentado entre un 20 % y un 30 % desde que hace un año irrumpió el coronavirus en escena. Lejos de experimentar la caída en picado que se esperaba, el mueble se convirtió en deseo y obsesión. “Los consumidores se han empeñado en gastar más dentro que fuera de casa” -apuntan-. “La gente con ahorros para ir de vacaciones los invirtió en cambiar la cocina o el dormitorio”, concuerda el gerente del Clúster da Madeira e do Deseño de Galicia, Ricardo González.

De improviso, el sector experimentó un revulsivo para el que no estaba preparado, no sólo por el nuevo modelo de producción personalizado sino por esa destrucción de fábricas que dejó como legado la crisis del ladrillo. La rotura de stock ha convertido en norma la espera de hasta un mes por el pedido. “Las fábricas no dan abasto, ha llegado un tsunami de pedidos que no pueden afrontar”, señalan.

“Desde la burbuja inmobiliaria han cerrado muchas empresas fabricantes del sector y la capacidad productiva es la que es, por eso se producen retrasos. En tan poco margen de tiempo las empresas no pueden ampliar su capacidad productiva”, analizan fuentes del sector. A ello se suma que “antes las fábricas tenían 100 personas trabajando y ahora tienen 50”. En ello tiene que ver, además, la irrupción de un nuevo modelo productivo. “El stock no genera valor, lo que genera es un gasto financiero”, introduce González. “En el sector llevamos años trabajando en el modelo de gestión Lean, que persigue optimizar la producción y eliminar aquello que no genera valor”. A efectos prácticos, esto se traduce en que los fabricantes de muebles han cambiado su modelo de producción para acercarse a los inventarios pequeños.

En un paso más, las empresas del sector se suben al carro de la digitalización, lo que promete, a juicio de González, que se vuelvan más competitivas, ágiles y que puedan fabricar más rápido, “para personalizar productos”.

Fuente: Faro de Vigo