Una revolucionaria batería permitirá a coches eléctricos recorrer 600 km sin recargar

Buscar

Suscripción Newsletter

Introducir e-mail

Archivo mensual

Investigadores del departamento de Química y del Centro de Grafeno de la Universidad de Cambridge han creado una nueva batería experimental basada en litio-aire, que en teoría aumentaría sustancialmente su capacidad y el número de ciclos que se puede recargar. Se las ha denominado “las baterías definitivas” por todas las mejoras que tienen frente a las de litio-ion, que se usan en toda clase de aparatos.

Según el estudio publicado en la revista 'Science', el prototipo se basa en un electrodo altamente poroso de carbono hecho de grafeno y aditivos que alternan las reacciones químicas, siendo más estable y eficiente en una tecnología por ahora en fase de experimentación.

El concepto de batería litio-aire es similar al de un motor de combustión. En esencia, esta tecnología usa el aire para ayudar a la reacción química que genera la electricidad necesaria para que los equipos usen su carga. El problema es que, en prototipos anteriores, durante la descarga se formaba peróxido de litio, que compite con varias reacciones secundarias que atacan al electrolito, reduciendo su eficiencia.

Para lograr esta mejora, los investigadores han utilizado yoduro de litio como mediador y óxido de grafeno macroporoso como electrodo. En teoría, con esto las baterías lograrían una eficiencia energética del 93%, aumentarían su capacidad, serían más ligeras y les permitiría lograr 2.000 ciclos de carga, muy por encima de las baterías de litio-ion que móviles, portátiles o automóviles eléctricos usan hoy en día.

Podría revolucionar el automóvil eléctrico

Según los investigadores, la alta densidad de carga que genera permitiría a un vehículo eléctrico equipado con baterías de este tipo recorrer más de 660 kilómetros (por ejemplo, el trayecto Madrid-Barcelona) sin tener que conectarlo a una toma eléctrica. Esto pondría a estos coches al mismo nivel que los equipados con motores de gasolina, eliminando una de sus principales barreras: el número de kilómetros capaces de recorrer antes de que se descargue la batería.

Y no solo mejoraría la capacidad, sino que el litio-aire aumentaría su vida útil. El litio se degrada con el tiempo y tiene una duración limitada. Las baterías presentes en un coche como el Tesla Model S permiten hacer una media de 500 ciclos (alrededor de seis años); con esta nueva tecnología, esta cifra se multiplica por cuatro.

Si en el futuro se implementan estas mejoras en las baterías de los coches, la capacidad, el número de ciclos y el peso serán determinantes para que estos vehículos lleguen a un público todavía reacio a pasarse al motor eléctrico a causa de sus limitaciones.

(Fuente: Agencias)