Proteinleg, el proyecto que quiere impulsar los cultivos fuente de proteína vegetal (Centro Tecnolóxico da Carne)

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Más de medio millón de euros tiene de presupuesto el grupo operativo Proteinleg para tratar de fomentar el cultivo de legumbres que son fuentes de proteína vegetal. Esta entidad lleva ya un tiempo trabajando para buscar la forma de que plantar judías, habas, garbanzos, altramuces y guisantes sea rentable y, al mismo tiempo, diseñar nuevos alimentos, tanto para animales como para consumo humano, que sean ricos en esa proteína vegetal.

En la iniciativa, de carácter suprautonómico, están implicadas empresas e instituciones de Galicia, Andalucía, Madrid y Navarra, entre ellas, Almacenes Gamallo, MIMIC SeaFood y Ramiro Arnedo, además del Centro Tecnolóxico da Carne y el Consejo Superior de Investigaciones Científicas.

Explican los responsables de esta investigación que en Europa existe un déficit de proteínas de origen vegetal que ronda el 70%. Eso implica, entre otras cosas, que el sector ganadero dependa en exclusiva de las importaciones de soja. A mayores, cada vez son más los consumidores que exigen alternativas a las proteínas de origen animal. Es por ello que existe una gran necesidad de fomentar el cultivo de productos que son fuente natural de proteína vegetal, como son las legumbres.

Los investigadores destacan que el cultivo de estos alimentos tiene, además, una serie de ventajas. La primera es que requieren de poca fertilización, lo que los hace especialmente interesantes en un contexto en el que el precio de los fertilizantes no deja de subir. Además, su cultivo disminuye la degradación de los terrenos. Y, por último, forman parte importante de la dieta mediterránea.

Cultivos rentables

Por todo ello se hace necesario fomentar el cultivo de judías, habas, garbanzos, altramuces y guisantes, con el objetivo de desarrollar nuevas fuentes de alimentos a partir de ellos. Pero para fomentar este cultivo es necesario, primero, lograr que sean rentables y eficaces. Por eso la investigación ha comenzado por seleccionar las variedades tradicionales que mejor adaptadas están al terreno. Posteriormente, se tratará de mejorar la productividad de este tipo de cultivos, pero siempre con un enfoque sostenible. Para terminar, el proyecto prevé el diseño de nuevos alimentos ricos en estas proteínas, tanto para animales como para consumo humano, y la validación de esos alimentos.

Fuente: La Voz de Galicia