Los nuevos brazos robóticos de PSA revolucionan la automoción gallega

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Trabajan a tres turnos o a los que haga falta, no necesitan parar para tomar el bocadillo, y tienen cero absentismo laboral. Su única pega es que necesitan un humano a su lado para ser efectivos. Son los UR10, la nueva generación de robots colaborativos de PSA, que ha elegido el centro de producción de Vigo como uno de los primeros para iniciar su despliegue por todo el grupo.

El segundo mayor fabricante de automóviles de Europa, obsesionado con aumentar el rendimiento de las fábricas y reducir los costes de producción, ha apostado por los brazos inteligentes más avanzados desarrollados por Universal Robots como parte del plan para conseguir “la fábrica excelente”.

Así es el nuevo robot de PSA

Los resultados del nuevo sistema de ensamblaje robótico incluyen la mejora de la ergonomía de los trabajadores y el ahorro de costes de entre 2 y 8 euros por vehículo, lo que en fábricas muy productivas como la gallega puede suponer un ahorro de 3,6 millones de euros al año (sobre una media de 450.000 unidades).

“Elegimos el robot UR10 por su alcance, facilidad de programación y seguridad, y estamos muy impresionados con la rapidez con la que esta iniciativa se ha amortizado”, explica Cedric Grandjean, especialista de ensamblaje en fin de línea en el Grupo PSA.

“Por lo general, cuando implementamos nuevos robots, esperamos una pérdida inicial en la producción, pero eso no ha sucedido en este caso. De hecho, nuestro retorno de la inversión está siendo de entre 6 meses y un año, dependiendo de la fábrica”, asegura el directivo.

PSA Sochaux, en Francia, que fabrica 400.000 vehículos al año, fue la primera planta del grupo que incorporó a la línea de ensamblaje los UR10 para una operación colaborativa exclusiva de atornillado.

En este caso, ya no es el trabajador el que tiene que situarse debajo del coche. Los robots están montados sobre una plataforma móvil que se sitúa bajo el vehículo en producción. Los operarios colocan el automóvil en su lugar y el brazo robotizado maneja la operación de atornillado, ergonómicamente arriesgada bajo el coche, mientras los trabajadores continúan con otras tareas de montaje.

Los ingenieros de PSA tardaron 8 mes en programar los robots en Sochaux. Ahora esta tecnología avanzada se está implantando en las demás fábricas francesas y llega también a PSA Vigo.

“La industria del automóvil ha sido la pionera en utilizar robots, pero la mayoría de estas aplicaciones de automatización están en la parte pesada de la producción de carrocerías y pinturas, mientras que el ensamblaje todavía utiliza mano de obra”, explica Jacob Pascual-Pape, gerente de operaciones para el sur de Europa en Universal Robots. “Eso hace que esta aplicación sea innovadora. Ahora, UR10 está asumiendo tareas como el atornillado en la línea de ensamblaje, aliviando así a los empleados de trabajos ergonómicamente desfavorables, que tampoco pueden hacer los robots industriales convencionales”, aclara el directivo.

Más producción y más empleo

Dice la multinacional que la robotización, lejos de lo que pudiera parecer, ha incrementado sensiblemente el número de puestos de trabajo. ¿Por qué? “Porque la automatización nos ha ayudado a tener un personal más competitivo, a aumentar nuestros pedidos y a producir más”, explica el grupo. “El resultado ha sido más turnos de trabajo, más horas de producción y, en consecuencia, mayor empleo” dice la multinacional que, en los últimos tres meses ha incrementado en Vigo su plantilla en casi medio millar de trabajadores (ronda los 6.500), necesarios para el programa de lanzamientos en el que se encuentra inmersa.

(Fuente: La Voz de Galicia)