Nidos de drones autónomos ayudarán a auxiliar a personas en mar y tierra

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Como para las aves sus nidos, para los drones son bases de alojamiento, de recarga, de despegue y de aterrizaje, y también se adaptan a sus tamaños. «Instalando una cada catorce kilómetros», con drones autónomos se controlaría toda la costa gallega, en tierra y mar adentro, en el radio de alcance de la aeronave no tripulada, explica Carlos Calvo, director del Instituto Tecnológico de Galicia (ITG).

Programándolos, los drones vuelan de modo autónomo por la zona marcada, aunque también es posible dirigirlos remotamente. Equipados con cámaras térmicas que transmiten imágenes en tiempo real, ayudan a localizar a personas en apuros en mar y tierra, además de servir para detectar incendios forestales, entre otros cometidos.

Resultado de año y medio de trabajo, los nidos de recarga inteligente y los drones de vuelo autónomo los han diseñado la unidad mixta de investigación formada por ITG y Star Defence Logistincs & Engineering (SDLE). La solución la han bautizado como Drone in a Box. Todavía no puede utilizarse, a la espera de que la Unión Europea cambie la norma. Anticipándose, ITG desarrolló esos equipos para usos civiles, con drones con más autonomía que los actuales, más inteligencia de vuelo, menores costes operativos y una mínima intervención humana.

Vuelan en largas distancias, más allá de la línea de vista del piloto y en períodos ininterrumpidos. De modo autónomo en recorridos prefijados o, dependiendo del dron, controlándolos remotamente en escenarios donde las operaciones resulten más complejas. Despegan y aterrizan verticalmente y regresan a su nido cuando les toca recargarse. Las bases pueden instalarse en casi todo tipo de ubicaciones.

Fuente: La Voz de Galicia