Modifican una impresora 3D para producir tejidos biológicos complejos

Buscar

Suscripción Newsletter

Introducir e-mail

Archivo mensual

Próximos Eventos

No hay eventos por el momento

Científicos de la la Universidad de California en Los Ángeles (UCLA) han ideado una técnica que se vale de una impresora 3D especialmente adaptada para construir bioestructuras terapéuticas a partir de múltiples materiales. El estudio ha sido publicado en la revista Advanced Materials.

El avance podría ser un paso fundamental hacia la impresión bajo demanda de tejidos complejos artificiales para su uso en trasplantes y otras operaciones quirúrgicas.

La técnica desarrollada por el equipo de Ali Khademhosseini emplea un proceso basado en luz llamado estereolitografía, y aprovecha una impresora 3D adaptada diseñada que posee dos componentes esenciales. El primero es un chip microfluídico hecho a medida (una plataforma plana y pequeña con un tamaño similar al de un chip de ordenador) con múltiples accesos, cada uno de los cuales "imprime" un material distinto. El otro componente es un microespejo digital, una celosía de más de un millón de espejos diminutos, cada uno de los cuales se mueve de forma independiente de los demás.

Los investigadores utilizaron diferentes tipos de hidrogeles, materiales que, después de pasar a través de la impresora, forman estructuras a modo de andamios para que los tejidos crezcan en su interior. Los microespejos dirigen luz hacia la superficie de impresión, y las áreas iluminadas indican la silueta del objeto en 3D que está siendo impreso. La luz también provoca que se formen enlaces moleculares en los materiales, lo que causa que los geles se conviertan en un material sólido. A medida que se imprime el objeto 3D, la celosía de espejos varía el patrón de luz para indicar la forma de cada nueva capa.

El proceso es el primero en utilizar múltiples materiales para bioimpresión estereolitográfica automatizada, un avance notable sobre la bioimpresión convencional, que solo utiliza un tipo de material. Si bien el dispositivo de demostración utilizó solo cuatro tipos de biotinta, Khademhosseini y sus colaboradores creen que el proceso podría acomodar tantas tintas como se necesiten.

Los investigadores usaron en primer lugar el proceso para producir formas simples, como pirámides. Después, realizaron estructuras 3D complejas que emulaban partes de tejido muscular y de tejidos conectivos. Ensayaron las estructuras impresas implantándolas en ratas. Las estructuras no provocaron rechazo.

(Fuente: NCyT)