La madera gallega conquista a un veterano empresario francés

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El tesoro que encierran los montes gallegos llamó ya hace unos años la atención de un empresario francés. Yvon Remy (1947), veterano experto en la industria maderera —con experiencia en la de lugares como África o Francia—, puso sus ojos sobre la gallega Betanzos HB a principios del 2000. «Ese año vino hasta aquí para hacer una simple visita. Por aquel entonces, Betanzos HB pertenecía al grupo Sonae y ya en aquel momento a Remy le llamó la atención la eficiencia de la fábrica», resume José Manuel Vilasuso, director de la planta coruñesa.

Convencido de que lo que se hacía en territorio gallego tenía un gran valor, Yvon Remy solo tuvo que esperar a que surgiera la oportunidad. Eso sí, tuvo que aguardar tres lustros. En mayo del 2015 se hizo con la factoría. «El grupo Sonae quería deshacerse de este activo industrial y la empresa de Remy necesitaba más unidades de fabricación porque tenía más mercado del que era capaz de asumir en sus fábricas», explica Vilasuso. El propio Yvon Remy lo resume en una simple frase: «Es importante estar en el momento preciso y en el lugar adecuado. Betanzos HB fue una oportunidad que surgió en un momento en el que nos venía muy bien hacernos con una empresa como esta».

La fábrica gallega se convertía así en un activo de gran importancia para la compañía del francés. Tal y como explica Vilasuso, en las instalaciones betanceiras se produce un tablero de eucalipto de gran valor añadido: «Es libre de colas y es un tablero cien por cien ecológico», resume. Y es que, a diferencia de otros productos que se encuentran en el mercado, el tablero de Betanzos HB no contiene adhesivos artificiales: «Utilizamos la ligninia, un material orgánico presente en la madera con propiedades termoplásticas, como adhesivo natural del producto».

Ese tablero ha enriquecido de manera importante el catálogo que ya tenían en sus fábricas galas: «Nosotros buscábamos una empresa que trabajara con tableros de eucalipto, un producto diferente al que teníamos en Francia, donde manipulamos sobre todo castaños y pinos. El eucalipto tiene un rendimiento más alto, mientras que las especies que trabajamos en Francia tienen un crecimiento y explotación mucho más lentos», resume el empresario.

Fuente: La Voz de Galicia