La madera es un material del todo natural e infinitamente reciclable

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Una noche de verano alguien descubrió un trozo de tablero de alguna madera noble tirado junto a un contenedor de obra. Lo recogió, lo limpió y ahora, esa tabla desgarrada en los extremos, sostiene una lámpara que crea ambiente en una coctelería de A Coruña. Ese es solo un ejemplo de cómo la madera, como los gatos, tiene muchas vidas. Tantas, que lo convierte en un material natural infinitamente reciclable porque incluso al final de sus días puede acabar convertido en compost para dar alimento a un nuevo árbol.

«De la madera se aprovecha todo», dice José María Suárez Tuñas, de Hijos de Vicente Suárez, una empresa de Serra de Outes que ha apostado fuerte por el reciclaje de la madera de las bateas como una línea de negocio que, además, promueve la bioeconomía circular.

El reciclaje y uso de la madera para construcción, rehabilitación y decoración fue años y años una fórmula común en Galicia que ahora quiere impulsar de nuevo la Federación Empresarial de Aserraderos y Rematantes de Maderas de Galicia (Fearmaga). Y razones tienen muchas para hacerlo: «Queríamos recoger la tendencia que estamos viendo entre arquitectos, interioristas y decoradores que aprecian la durabilidad de la madera recuperada y su alto valor estético, desde la perspectiva de los empresarios de la industria forestal», apunta Ana Oróns, secretaria general de Fearmaga, entidad que impulsa este uso con la colaboración de la Axencia Galega de Industria Forestal (XERA).

Pero además, como apunta José María Suárez, «a diferencia del plástico o el poliéster, la madera tiene una capacidad ilimitada de reciclaje, incluso cuando llega a su fin de uso puede reutilizarse para generar energía». Eso es algo que tuvo claro siempre este empresario. «Parecía una locura, pero resulta que no lo era». Su compañía recicla actualmente las bateas donde cría el mejillón de las rías gallegas para hacer cerchas, vigas para rehabilitación, suelos de madera, puertas de gran tamaño o mobiliario exterior o interior. Sus productos no solo se quedan al oeste de Pedrafita, también llegan a comunidades como País Vasco, Baleares o países como Francia.

La clave para la durabilidad

Pero para obtener una madera de calidad capaz de soportar esa infinita capacidad de reciclaje es fundamental hacer una plantación ordenada en el monte donde, además, deben elegirse de un modo adecuado los árboles que serán cortados. «Nosotros tumbamos árboles de 6 o 7 metros», apunta este empresario de Outes, que tampoco descuida el secado. No lo hace porque es, no cabe ninguna duda, una parte importante para obtener un producto con la fuerza necesaria para poder emplear luego en construcción.

Fuente: La Voz de Galicia