La innovación nórdica se pone al servicio del emprendedor

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La innovación sueca se pone al servicio del emprendedor español a través de una iniciativa de la Cámara de Comercio Hispano Sueca, el programa mentor, cuya finalidad es enlazar a socios de la misma –los mentores–, todos ellos directivos de gran prestigio empresarial, para guiar e inspirar en su devenir empresarial a profesionales emergentes –los mentorizados–. Dentro de las Cámaras europeas representadas en España se trata de una propuesta pionera, que ha presentado su segunda edición en la Embajada sueca.

Belén Camarero, secretaria de la Cámara y alma máter del programa, rápidamente aclara que la iniciativa no se plantea como un medio para encontrar trabajo, sino para que los participantes tengan una orientación para crecer en su carrera, cambiar de sector profesional, salir al extranjero, simplemente resolver problemas de su trabajo o incluso orientarse para estudiar algo diferente.

Uno de los mentores, el abogado José Antonio Arcila, fundador de Arcila Abogados y exsocio de Baker & McKenzie, con más de 35 años de experiencia, destaca que es algo más que un simple sistema de coaching: “La relación como mentor es muy distinta a la del coach; aquí no hay ningún vínculo, el mentor no es responsable de esa persona y es el mentorizado el que tiene que tomar las decisiones”. Lo importante, asegura Arcila, es que se hacen preguntas abiertas para que el emprendedor “se escuche a sí mismo”. El mentor es un guía a nivel profesional.
 
¿Posible conflicto de intereses?
 
En opinión de otro de los mentores del programa, Anders Brundin, director financiero de Ericsson en España, país donde lleva trabajando cerca de 15 años, la iniciativa está generando “muchísimo interés”, y cree que todo el mundo ha visto la idea “clarísima”, y más en el momento que vive el país, con tanto desempleo y tantas dificultades. “Yo he entrado en este programa con cierto orgullo. Es un ejemplo de Suecia, donde este tipo de programas se llevan practicando desde hace más de 15 años. Es algo muy común, que suele durar varios años”, sentencia Brundin. Sin embargo, no es muy usual en España, y esto plantea la incógnita de si las empresas ven con buenos ojos los consejos de los mentores al personal de sus plantillas.

Arcila cree que “este programa es el más puro ejemplo de ausencia de conflicto de intereses entre el mentor y la empresa”, pero una mentorizada que trabaja en el departamento financiero de Ericsson, Ana Zumalacarregui, matiza que, en su caso, se ve “como una mejora”, y que su empresa entiende que si forma parte de este programa es por su inquietud de mantenerse actualizada, aunque duda sobre si se verá del mismo modo en una compañía española. De hecho, no se ha contactado con empresas, sino directamente con personas.

“Quizá la parte más oculta del programa es lo que aprenden los mentores”, reconoce Arcila, que admite lo “refrescante” de la iniciativa, al observar cómo se perciben los programas de trabajo implementados desde su generación. “Cuando tienes que explicar algo a una persona de una generación más joven, te das cuenta sobre quién eres tú mismo y de por qué actuaste como lo hiciste cuando eras joven”, explica Brundin, que cree que los mentorizados sí están dispuestos a afrontar los desafíos de sus exigentes carreras.

La misma Zumalacarregui destaca otra de las claves del éxito del programa: su carácter voluntario, que obliga a los participantes a hacer una inversión de su tiempo personal. Son los mentorizados los que fijan los objetivos y, al darles esa iniciativa, “se les está poniendo en valor”, añade Arcila.

(Fuente: Cinco Días)