El I+D gallego, capaz de aportaciones en vacunas, fármacos y modelos de decisión

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“La salida de esta situación vendrá de la mano de la ciencia”. Lo afirma el vicerrector de Política Científica Investigación y Transferencia de la Universidad de A Coruña, Salvador Naya, pero lo suscribe prácticamente todo el ecosistema del I+D+i gallego. En el rincón noroeste de la Península existen capacidades para hacer aportaciones importantes en la lucha contra el nuevo coronavirus, empezando por un ámbito tan prioritario como la búsqueda de una vacuna. 

“Tenemos varios investigadores vinculados a trabajos en esta línea o consultados”, admite el rector de la USC, Antonio López, que cita por ejemplo al profesor Ángel Carracedo y los grupos de investigación sobre genética y genómica de esta universidad. Y aunque la confidencialidad de las investigaciones requiere discreción, una de las científicas gallegas más influyentes, María José Alonso, vinculada al Centro de Investigación en Medicina Molecular y Enfermedades Crónicas (Cimus) de la USC, reconoce estar trabajando en una propuesta coordinada a nivel nacional para el desarrollo de una vacuna, a cuyo servicio ha puesto sus tres décadas de experiencia en este campo, especialmente con la nanotecnología en la aplicación de los posibles antígenos desarrollados por inmunólogos. 

En torno a centros singulares de las universidades e institutos de investigación sanitaria asociados a los hospitales se concentran los principales activos en el campo biosanitario. Desde el Centro de Investigaciones Científicas Avanzadas (CICA) de la UDC, por ejemplo, se apunta a la capacidad para detectar potenciales compuestos antivirales. “Hay grupos de investigación que pueden identificar nuevos compuestos, procedentes de la naturaleza o de síntesis orgánicas. Tenemos un grupo en concreto que trabaja en la búsqueda de compuestos de origen marino y también algunos compuestos ya bajo patente de los que se puede analizar su utilidad en este caso”, explica Jaime Rodríguez, coordinador del centro. 

Inteligencia artificial 

Las aportaciones van más allá del campo médico. Las TIC (tecnologías de la información y la comunicación) y la inteligencia artificial tienen mucho que decir en el control epidemiológico del virus y a la hora de elaborar sistemas de apoyo a la toma de decisiones. En esta línea se trabaja en el Citic, de la UDC. “La recopilación y la analítica de datos es fundamental. Gracias a la inteligencia artificial podemos generar herramientas que permitan predecir qué necesidad de camas podría haber en una determinada zona en unos determinados días, prevenir el posible colapso de un centro sanitario o qué otros estarían en condiciones de echar una mano asumiendo más carga”, explica Manuel González Penedo, coordinador de este centro, cuyos grupos de investigación ya trabajan en la presentación de varias propuestas en este ámbito del conocimiento que podrían conseguir apoyo financiero en la convocatoria extraordinaria de fondos activada por el Instituto de Salud Carlos III o por la propia Xunta a través de la Agencia Gallega de Innovación (GAIN). 

Centros tecnológicos 

Desde el ámbito privado, los seis centros tecnológicos gallegos también están preparados. “Hay más de 500 tecnólogos gallegos con capacidad para innovar”, apunta Carlos Calvo, presidente del Instituto Tecnológico de Galicia (ITG). A disposición de la Administración ponen su potencial en cuestiones como la impresión 3D o la computación avanzada, para prestar apoyo a proyectos biosanitarios o para ayudar a la fabricación inmediata de equipos. “Tenemos capacidad de aceleración en procesos complejos, por ejemplo si requieren diseño, prototipado o testeo”, abunda Calvo. 

Fuente: La Voz de Galicia