Galicia, puntera en innovación de los drones para el uso civil

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El Instituto Tecnológico, junto con la empresa SDLE y la Axencia Galega de Innovación, colaboran en el desarrollo de una unidad pionera con autonomía inédita de vuelo de 9 horas, ampliable con bases de recarga.

Un equipo transversal formado por una docena de investigadores del Instituto Tecnológico de Galicia (ITG) desarrolla, en colaboración con la empresa madrileña SLDE (Star Defence Logistics & Engineering), un revolucionario dron (UAS) de uso civil –ya se dispone de un prototipo operativo– que se gestiona de forma inteligente, con autonomía de 9 horas –el triple del máximo de los que hay en la actualidad– y una velocidad crucero de 100 km/hora.

No obstante, en el recorrido de este proyecto –iniciado en 2017 y que aún tiene otros dos años más de investigación, desarrollo e innovación para aumentar las capacidades del prototipo– se trabaja ahora en la construcción de las bases (nidos) para su recarga inteligente, que permitirán una operatividad del aparato las 24 horas, los 7 días de la semana.

La alianza entre la investigación del ITG y la construcción de la empresa SDLE constituye la primera Unidad Mixta de Investigación (UMI) de Galicia especializada en drones, que se enmarca en la cuarta convocatoria del programa que la Xunta promueve a través de su Axencia Galega de Innovación (Gain).

Para impulsar las investigaciones tecnológicas, las UMI persiguen impulsar colaboraciones entre empresas y centros de conocimiento en áreas de innovación prioritarias para la Estrategia de Especialización Inteligente de Galicia. A ello en este caso se une la apuesta de la Administración Autonómica por el polo aeronáutico, que aspira a convertir nuestra comunidad en un referente nacional en los drones civiles.

De ahí que la UMI denominada Fastfly (Full Autonomous Systems for UAS), surge como respuesta a la demanda del mercado de los vehículos aéreos no tripulados, llamados drones, y que éstos puedan operar con una total seguridad y una mayor autonomía en escenarios civiles más complejos de los que están permitidos por la actual legislación.

Acceso a zonas complicadas

El proyecto de investigación de este dron, denominado Zarek, cuesta unos 2 millones (Gain aporta el 30% de este presupuesto), y previsiblemente incorporará a otros cinco expertos a los trabajos en los próximos meses. El último prototipo del aparato, la segunda versión del mismo, no llega a los 25 kilos de peso, y fue presentado en sociedad en el pasado mes de octubre en la sede del ITG, tras pasar correctamente las pruebas sobre la costa de A Mariña lucense, en Cervo.

El dron puede llevar una carga de 5 kilos y es un formato de ala fija, como un pequeño avión, pero no necesita más allá de 5 metros cuadrados para su despegue o aterrizaje, ya que la versatilidad de los motores permite que haga esas funciones en vertical. La tecnología en la que trabaja el ITG permite vuelos más allá del alcance de vista de su piloto en tierra, y en el desarrollo en el que se trabaja se espera llegar a más de 200 km de radio operativo.

En cuanto al diseño de las bases o nidos de recarga inteligente son puntos de aterrizaje totalmente autónomos, en los que el operario humano tiene una mínima intervención, y están estratégicamente ubicados en el terreno. El dron cuenta con una información en tiempo real de sus múltiples parámetros de funcionamiento, lo que le permitirá llevar a cabo un mantenimiento predictivo, lo que redunda en la optimización de sus costes operativos.

Esta aeronave no tripulada puede acceder a ubicaciones de difícil acceso u orografía, como es la de Galicia. Es un aparato muy útil para operar en cuestiones de emergencias, incluso nocturnas, como en la vigilancia de las costas y de los montes (en la prevención de los incendios forestales, por ejemplo) y en todo tipo de misiones de seguridad, así como de transporte urgente de medicamentos a entornos aislados.

(Fuente: El Correo Gallego)