Galicia, un paraíso para la eólica flotante, que tendrá que compaginar con la pesca

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Los molinos de viento mueven sus aspas hasta el momento en los mares de 12 países europeos, aunque solo dos de ellos, el Reino Unido y Alemania, suman casi el 80 % de la potencia de eólica marina instalada en el continente. En la lista figura España, pero de forma testimonial, con un parque experimental (no comercial) en Canarias.

Esta tecnología de generación está en pleno despegue. Hasta agosto pasado había instalados 5.200 aerogeneradores en 113 parques. Sumaban 23 gigavatios de capacidad de generación, frente a los casi 200 de eólica terrestre. Para el 2050, la Unión Europea acaricia el objetivo de alcanzar una potencia de 450 gigavatios, o sea, veinte veces más. Por eso va como un cohete. Menos en España. Y eso que el desarrollo tecnológico de las plataformas flotantes para sostener los molinos —los anclados al fondo marino que se están construyendo, sobre todo en el mar del Norte, Báltico y el de Irlanda son inviables dada la profundidad de la plataforma de las costas patrias— ya casi permite ejecutar los primeros parques móviles (se balancean, como un barco fondeado). Pero no se hacen. ¿Por qué? Por la regulación española.

En opinión de Tomás Romagosa, director técnico de la Asociación Empresarial Eólica (AEE), «el Gobierno no le ha dado prioridad a la eólica marina, ha preferido impulsar antes el hidrógeno verde, que no tiene detractores». Porque los molinos en el mar los tienen.

En la actualidad se está diseñando el mapa con las zonas de desarrollo de estos parques y en costas como la gallega los molinos van a tener que convivir con el transporte marítimo, la pesca y el marisqueo. Así que la polémica está más que servida, sobre todo en Galicia, donde la oposición del sector pesquero puede ser un obstáculo para el desarrollo de esa tecnología, reconoce el presidente de la Asociación Eólica de Galicia (EGA), Manuel Pazo.

«Hay zonas que se podrán compartir, por ejemplo la acuicultura es compatible con un parque flotante, pero en otras habrá que definir qué se prioriza», aclara Romagosa. Mientras ese trabajo no se haga, y con el máximo consenso posible de los sectores implicados, no habrá parques marinos en Galicia. Aunque Manuel Pazo no ve ese horizonte tan lejano, en cinco o seis años.

La distancia de la costa

Los parques eólicos marinos estarían situados a 24 millas de la costa (45 kilómetros). «No se verían desde la costa», subraya Manuel Pazo. Otro problema es el cableado a través del cual se evacuará la energía eléctrica que generen los parques, y que los unirá con tierra firme. La actividad marítima y pesquera podría interferir en su trazado. O al revés.

El presidente de EGA recalca que «hay medios tecnológicos para identificar un cable submarino». Tomás Romagosa también destaca que «soluciones técnicas hay, aunque la pesca de arrastre es incompatible tanto con los cables como con los anclajes de las plataformas», así que los planes de ordenación para el desarrollo de la eólica marina que se están confeccionando tendrán la última palabra.

Fuente: La Voz de Galicia