El futuro de la IA: así afectará un algoritmo a tu educación, salud o privacidad

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La inteligencia artificial (IA) está cada vez más presente en muchos aspectos de nuestra vida, aunque normalmente la asociamos a dos extremos: el ocio (el altavoz que nos pide comida o la plataforma de series que nos sugiere una nueva en función de nuestras preferencias) o los peligros de la privacidad (la aplicación que evalúa nuestros gustos y nos muestra publicidad acorde).

Sin embargo, lo cierto es que la IA va conquistando terreno a pasos agigantados y ganando presencia en otros sectores habitualmente no acostumbrados a este tipo de tecnología. ¿Hasta qué punto acabará incidiendo de verdad en nuestro día a día?

Esa es precisamente la pregunta que busca responder Future Trends Forum (FTF), el 'think tank' multidisciplinar e internacional de la Fundación Innovación Bankinter, que cada año analiza las posibilidades y el futuro de una tendencia innovadora con la ayuda de cerca de 500 expertos de todo el mundo. En su trigésimo segunda edición, el FTF se lanza una pregunta: ¿cómo será la IA en el año 2030? Para responderla se ha analizado tanto su desarrollo tecnológico como las capacidades e impactos que tendrá en nuestra vida en los próximos diez años.

1.- Educación

El sector educativo quizá haya sido tradicionalmente uno de los más reacios a los cambios, quizá por lo complejo del sistema. En cualquier caso, los expertos del FTF consideran que, dentro de diez años, la inteligencia artificial estará metida de lleno en la educación.

Esto significa que en vez de adaptar a los alumnos a un currículo predeterminado e idéntico para todos, habrá caminos distintos. Los sistemas educativos contarán con algoritmos de IA que analizarán tanto el desempeño de los alumnos en unas disciplinas u otras (letras, ciencias, tecnología, arte...) como las habilidades que muestran en el aula. Una vez hecho el diagnóstico, cada alumno tendrá hojas de ruta distintas en función de lo que se considere que se le va a dar mejor.

2.- Salud

La IA lleva años 'coqueteando' con la salud, sobre todo a través de los relojes inteligentes que utilizan muchas personas para medir sus pulsaciones y demás constantes vitales. La predicción del informe apunta que estos algoritmos jugarán un papel esencial a la hora de hacer más efectivo el sistema sanitario.

Lo harán a través de dispositivos que midan determinados parámetros en los pacientes, pero no solo con eso. Además, la inteligencia artificial será capaz de cruzar datos y síntomas para prever escenarios futuros, posibles afecciones o enfermedades, así como su tratamiento. En este sentido, serán una ayuda para los médicos, que podrán destinar más tiempo (y más dedicación) a cada uno de sus pacientes.

3.- Privacidad y seguridad ciudadana

Los datos son, sin duda, el petróleo del siglo XXI. En este sentido, no son pocos los que consideran un peligro la circulación de datos que, bien cruzados y analizados, pueden suponer un serio trastorno para la privacidad de los usuarios. En este sentido, la IA tiene muchas posibilidades, pero también muchos retos.

Entre las oportunidades se encuentra la opción de procesar cantidades ingentes de datos para tomar mejores decisiones en áreas como la salud pública, la inclusión financiera, el cambio climático o la ayuda en emergencias ante, por ejemplo, desastres naturales.

Además, hace años que la inteligencia artificial está siendo usada por grupos de ciberdelincuentes para lanzar todo tipo de ataques informáticos. Por ello, otro de los objetivos a conseguir es que la circulación de datos sea totalmente segura y no corra el riesgo de caer en manos ajenas.

5.- Entorno empresarial

Las empresas siempre buscan ser gestionadas con la mayor objetividad posible, pero no nos engañemos: todos los seres humanos tenemos sesgos de uno u otro tipo que acaban afectando a nuestras decisiones. El reto de la inteligencia artificial aquí, por tanto, es la de aportar un plus de objetividad muy difícil de encontrar en un cerebro humano.

Imaginemos, por ejemplo, que una gran empresa está diversificando su actividad y duda entre lanzar varios modelos de negocio distintos. Más allá del instinto de sus directivos, los algoritmos basados en IA podrán analizar la situación actual del sector al que quieren dirigirse, el escenario futuro, la evolución de la competencia, etc. La IA también puede servir para analizar la evolución de los márgenes financieros, el desempeño de los empleados... En definitiva puede ayudar a tomar más y mejores decisiones.

6.- Administración Pública

La Administración Pública también tiene un reto tecnológico que se prevé muy importante, según los expertos, en términos de ganar eficiencia y de aspirar a ofrecer mejores servicios a los ciudadanos. Es algo que ya estamos viendo, por ejemplo, en las 'smart cities'. Si un ayuntamiento automatiza el control de la congestión del tráfico, las necesidades de agua en ciertos espacios o los pasos por ciertas zonas de alumbrado público, la inteligencia artificial le dirá exactamente en qué áreas dedicar más esfuerzos y de qué manera hacerlo.

¿Cómo adaptarnos al nuevo mundo?

La transición hacia un contexto en que la inteligencia artificial toma muchas de nuestras decisiones no es sencilla, qué duda cabe. En aras de irnos adaptando al escenario futuro, los expertos del Future Trends Forum consideran imprescindibles varias acciones.

Colaboración entre personas y máquinas

No se trata de enfrentar al humano y a la máquina, sino de que el primero pueda seguir trabajando gracias a la ayuda de la segunda. Por ello, el humano debe estar siempre en el centro y ser la prioridad. Cualquier actividad tecnológica deberá pasar antes un filtro en el que los expertos se aseguren de que no va a causar perjuicios, sino justo lo contrario.

Prevención y solución de riesgos

Decíamos antes que los seres humanos tenemos sesgos, pero sería iluso pensar que la Inteligencia Artificial, en tanto que es desarrollada por humanos, carece de ellos. Por eso es esencial afrontar esos sesgos, rendir cuentas sobre ellos, instaurar políticas de privacidad comprensibles, educar a la ciudadanía en el conocimiento de la IA, velar por el cumplimiento de los derechos digitales y, en definitiva, potenciar el desarrollo de la inteligencia artificial para el bien social.

Gestión de procesos públicos y privados

Las administraciones públicas y privadas que apliquen IA a su toma de decisiones verán cómo la cadena de mando no cambia necesariamente, pero sí incluye nuevos factores. En cualquier caso, siempre deben tener en cuenta que estos cambios tienen como objetivo llevar a cabo una gestión más eficiente de unos recursos cada vez más limitados.

(Fuente: El Confidencial)