Figuras en 3D que flotan, pirámides de espaguettis y robots protagonizan el campamento tecnológico de verano

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Los 30 participantes del campamento de verano organizado por el Parque Tecnolóxico de Galicia-Tecnópole experimentan de las maneras más divertidas para adquirir competencias y habilidades tecnológicas. A lo largo de estas dos últimas semanas construyeron cohetes impulsados por agua y pirámides con espaguettis, proyectaron figuras en 3D usando un smartphone y programaron robots, algunas de las actividades que están desarrollando en el único campamento tecnológico de verano que se celebra en Galicia.
 
Las instalaciones de las Aulas Tecnópole, en Ourense, acogen a los chicos y chicas de entre 12 y 18 años que participan en los Tecnópole Technological Workshops (T2W), que comenzaron la semana pasada y se extenderán hasta este viernes 11 de julio, con el patrocinio de la operadora de cable gallega R y de la empresa de telecomunicaciones Coremain.
 
Después de atender a las explicaciones sobre las leyes de Newton y los principios básicos de la aerodinámica, los participantes tuvieron un plazo de dos horas para diseñar y construir sus propios cohetes propulsados por agua y aire. Una vez terminados, los pusieron la prueba en una competición lanzándolos y midiendo las distancias conseguidas.
 
Para aprender cómo funcionan las imágenes holográficas, los alumnos descubrieron qué hay detrás del truco utilizado desde hace años en las atracciones de feria y en los números de magia para hacer aparecer fantasmas. Usando una tablet y una pirámide holográfica, consiguieron convertir imágenes planas en imágenes 3D que se mueven y flotan en el aire.

Utilizando técnicas de triangulación, los participantes fueron retados a construir la pirámide más alta posible a base de espaguettis. Los que más afinaron en los cálculos compitieron entre ellos, resultando vencedora una estructura que consiguió los 170 centímetros.

Además, los campistas están experimentando estos días con robots construidos con piezas y mecanismos LEGO Mindstorms, con el reto de aprender a programarlos para realizar diferentes funciones de forma autónoma.

Diversión y aprendizaje

Todos los participantes trabajan durante estas dos semanas en el desarrollo de proyectos tecnológicos con diferentes grados de complejidad en función de sus edades. Para hacerlo posible, la formación incluye nociones sobre el diseño de aplicaciones móviles y videojuegos, edición fotográfica y de vídeo, creatividad, biotecnología, etc. Los mejores de cada categoría tendrán asegurada su participación en la próxima Galiciencia, la feria científica que organiza Tecnópole en el mes de noviembre.
 
Los objetivos de este campamento tecnológico consisten en el desarrollo de la capacidad resolutiva e innovadora y en la dinamización de la agilidad mental y de la creatividad. Además de procurar que los alumnos y alumnas adquieran nuevos conocimientos tecnológicos, se pretende potenciar en ellos actitudes como el respeto mutuo, la colaboración y la socialización, junto con habilidades relacionadas con hablar bien en público, etc.
 
Este año se está intensificando la práctica del inglés, con la presencia de un profesor nativo que acompaña a los alumnos y alumnas todos los días durante las comidas y en varios talleres y actividades.
 
Los monitores y profesores son expertos en didáctica de la ciencia y de la tecnología y en el resto de las materias que se están desarrollando en la academia, aplicando una metodología dinámica, participativa, flexible, integradora y adaptada la cada tipo de edad.
 
Dado que se trata de una actividad integrada en el tiempo de vacaciones de los participantes, se trata de fomentar el aprendizaje a través del juego, potenciando la creatividad y basándose en las emociones y experiencias personales. Así, durante el campamento los participantes practican también actividades deportivas en equipo al aire libre, como la natación, el tenis o el atletismo.
 
Las aptitudes comunicativas y la expresión corporal están teniendo un hueco importante en la agenda de todos los grupos de edad, con talleres para hablar en público y sesiones de debate. Además, reciben educación ambiental y aprenden hábitos de alimentación saludables mediante la preparación de comidas sencillas con productos de la huerta ecológica.

(Fuente: Tecnópole)