Empresas españolas y extranjeras ya quieren adquirir tecnología del último satélite vigués

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Hace poco más de un mes se lanzó al espacio el Lume-1, el cuarto satélite creado en la Universidad de Vigo. Pese a su escaso tiempo en órbita, la tecnología o carga útil que transporta, bautizada como Tótem, ya ha suscitado el interés de empresas españolas y extranjeras para adquirirla, según explica Aaron Nercellas, uno de los cofundadores la spin-off Alén Space, surgida a partir del trabajo desarrollado en la Universidad de Vigo.

“La transferencia tecnológica nos permite ahora rentabilizar el trabajo desarrollado por los investigadores auspiciado por el programa Ignicia, de la Axencia Galega de Innovación”, indica Nercellas. El sistema de comunicaciones del Lume-1 no solo contribuye a detectar incendios forestales, sino que es reconfigurable para otras aplicaciones, como pueden ser las meteorológicas, monitorización de aviones, localización de barcos...

Desde el 27 de diciembre y hasta esta semana, el satélite había dado 446 órbitas alrededor de la tierra y había pasado 140 veces sobre Vigo. “El funcionamiento es perfecto, no encontramos ningún problema y ya se realizaron las pruebas que confirman lo que estaba previsto. Ahora estamos empezando a hacer pruebas con lo que es la carga útil. El tiempo que podemos contactar con el satélite es limitado, veinte minutos por la mañana y otros veinte de madrugada. En total, durante los cinco días laborales de la semana es hora y media de trabajo”, explica Fernando Aguado, coordinador e investigador responsable del grupo.

De recoger los datos que se transmiten desde el espacio se encargan dos personas, aunque el pase de madrugada se suele automatizar. “En Vigo hay dos tareas: recoger información de su estado de salud y recoger información relativa a los test que se han ido programando. A través de comandos se van incluyendo tareas cuando no está por encima de Vigo”, añade Aguado.

La vida útil del Lume-1 terminará el 30 de junio, cuando se verán cumplidos los objetivos de los investigadores de la Universidad de Vigo. Es posible que dure más tiempo teniendo en cuenta que todos los signos son positivos y que ya ha sucedido con satélites anteriores.

Esto no quiere decir que a partir de esa fecha ya se puedan detectar los incendios forestales con la investigación desarrollada por medio del satélite. Aunque la tecnología esté disponible, lo que es la incorporación a la fase operativa requiere un tiempo de implantación con la incorporación de los sensores de tierra y los drones.

Los investigadores de la Agrupación Aeroespacial de la Universidad de Vigo están centrados en la actualidad en este trabajo a tiempo completo, pero no pierden la ocasión de enviar sus proyectos a nivel europeo y nacional para la captación de fondos, siempre en temas relacionados con el sector espacial.

En total, son diecisiete los investigadores que han participado en el proyecto del cuarto satélite de la Universidad, entre los que se incluyen estudiantes, al tener un carácter didáctico a la vez que multidisciplinar. De esto último da fe la diferente procedencia de los alumnos, pertenecientes a las ingenierías de Telecomunicación, Industriales e Informática.

Lanzar el aparato en el cohete cuesta 150.000 euros

Curiosamente es más costoso lanzar el satélite que el propio hardware del aparato, si bien es cierto que este último supone entre un 15 y un 20 % del coste total del proyecto. En el caso del Lume-1 su lanzamiento desde la base rusa de Vostochny a bordo de una nave Soyuz costó 150.000 euros. Financiado por la Unión Europea, fue adjudicado a través de un concurso público. El Lume-1 pesa poco más de dos kilos y tiene unas dimensiones de 20x10x10 centímetros. Orbita a unos 500 kilómetros de distancia.

(Fuente: La Voz de Galicia)