Emprendedores con el mundo por frontera: la creación de empresas con vocación internacional es la cara optimista de la crisis

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Son la cara alegre de la crisis. Los emprendedores. Aquellas personas que tienen en mente una idea de negocio y pretenden desarrollarla contra viento y marea pese a las trabas que ofrece el sistema español, donde crear una empresa es más difícil que en Zambia, según el informe Doing Business 2013, del Banco Mundial, que asegura que se necesitan 28 días y más de 10 trámites para conseguirlo. Los últimos datos del INE indican que la constitución de sociedades aumenta a ritmos superiores al 10% respecto a 2012.

“Algo está cambiando en positivo en la economía española”, afirma Jaime García-Legaz, secretario de Estado de Comercio del Ministerio de Economía y Competitividad. “Si antes emprender no era ni atractivo ni una prioridad en España, con esta crisis se está recuperando el protagonismo de la figura del emprendedor. De la genuina figura del emprendedor, ese que crea un proyecto de la nada”. Y no solo eso, “ahora nos hemos dado cuenta de que las oportunidades no están en España, sino en el exterior. El hecho de que las exportaciones estén funcionando tan bien, de que más de 130.000 empresas estén exportando y de que haya 12.000 sociedades nuevas haciéndolo este año es señal de que ya hemos puesto el foco fuera de nuestras fronteras”, agregaba García-Legaz en un desayuno organizado por El País y patrocinado por Banco Sabadell.

Este cambio tiene mucho que ver con las empresas de nueva creación, con los emprendedores, cuya vocación desde el punto de partida es internacional, coincidían en señalar los participantes en el acto. “Tenemos la visión y la ambición de que el terreno de juego no sea España, sino el mundo. Aspiramos a ser los mejores, a jugar en la Champions League”, indica Ana Maiques, fundadora y consejera delegada de Starlab y Neuroelectrics, cuya tecnología “totalmente diseñada en España” se utiliza en Europa y Estados Unidos. A su juicio, ese es el espíritu que debe reinar en España, donde existe un complejo de inferioridad, una falta de confianza en nuestras posibilidades de desarrollar proyectos internacionales punteros, que impide llevarlos a efecto. “Si no nos arriesgamos como país, nos quedaremos en el mismo sitio en que estamos”, advierte.

Sin embargo, las cosas se mueven. “Está de moda el emprendimiento. De hecho, han surgido muchas aceleradoras e incubadoras de proyectos”, señala el responsable global de Wayra y director en Telefónica Digital, Gonzalo Martín-Villa, para quien el objetivo es crear una red global de innovación, “puesto que son las empresas de nueva constitución las que generan empleo”, que permita que no solo se piense en el Silicon Valley californiano como polo mundial en el que se puede emprender. La aceleradora de start-ups de Telefónica ha recibido 17.000 solicitudes de apoyo a proyectos de negocio este año.

“Si todos coincidimos con el diagnóstico, es que vamos en el camino de crear el ecosistema emprendedor que necesitamos, igual que en Silicon Valley, Berlín o Israel, donde las voluntades estaban alineadas. Para recomponer nuestro PIB necesitamos gente con alma, un buen proyecto y una buena ejecución”, opina Carlos Ventura, director de banca comercial de Banco Sabadell.

Porque emprender no es una cuestión de modas pasajeras, según Pilar Manchón, directora general y fundadora de Indisys. “Se emprende para cambiar el mundo, para ser ejecutor de la realidad en vez de mero espectador. Y esa función es muy importante para el avance de un país”.

Ventura pone el ejemplo de Israel, un modelo en el que se está fijando el Gobierno para desarrollar ese ecosistema emprendedor que necesita la economía española para dejar atrás la crisis y labrarse un futuro. “Israel ha invertido 500 millones de dólares en incubadoras tecnológicas. Es mucho dinero. Pero actualmente ha conseguido que esa red de innovación en la que empezó a invertir en los años noventa genere el 10% de su PIB. “Tenemos que cuidar que el corto plazo no nos haga abandonar el medio plazo”, advierte.

Las líneas marcadas hasta ahora por el Gobierno, que está en proceso de elaboración de la Ley del Emprendedor (una iniciativa que lleva más de un año de retraso), se basan en tres ejes, explica Jaime García-Legaz: eliminar trabas a la creación de negocios, facilitar la financiación y asegurar un modelo educativo y de formación conectado con la realidad empresarial.

La ansiada financiación

Financiación. Ese es el principal obstáculo con el que se encuentran los emprendedores a la hora de desarrollar sus proyectos. Así lo pone de manifiesto la experiencia de Pilar Manchón. “En 2003 fundamos la empresa, pero hasta 2005 no conseguimos levantar la financiación para empezar la actividad. Tardamos dos años y medio. Sin embargo, en Estados Unidos nos ponían un millón de dólares sobre la mesa en solo una semana si abríamos nuestra sede en Boston, algo que no pudimos hacer porque ya nos habíamos comprometido con nuestros inversores en Sevilla. Es la diferencia entre EE UU y España. De dos años y medio a una semana”, lamenta. Indisys consiguió el pasado octubre el apoyo económico de la empresa de capital riesgo de la tecnológica estadounidense Intel para expandir su negocio de inteligencia artificial por el mundo. Ahora va a mudarse a EE UU, desde donde pretende continuar generando puestos de trabajo como primera empresa española apoyada por Intel.

Enrique Tapias, consejero delegado y cofundador de PlayTales, coincide. Actualmente su empresa se va a Estados Unidos, a Boston concretamente, en busca de financiación. “Queremos incorporar un socio financiero, que en España no encontramos, y por eso vamos a recurrir al mercado exterior”, asegura este emprendedor cuyo proyecto de desarrollo de contenidos digitales enfocados al mercado infantil arrancó hace casi dos años, también en Sevilla. “Desde el principio vimos que teníamos que salir fuera de España. Que el terreno de juego es el mundo. De hecho, hoy menos del 35% de nuestros ingresos procede de España”, añade Tapias.

Por eso, aprecia Gonzalo Martín-Villa, se debe mejorar la fiscalidad de los business angels para que inviertan en España. “¿Qué piden los emprendedores para desarrollar sus proyectos?”, preguntaba retóricamente el wayraman en el acto. “Que por cada norma nueva se supriman dos y que fluya la financiación”.

Los participantes en el desayuno concluyeron, con la mirada fijada en el medio plazo, que hace falta que el emprendimiento se integre en la educación de los jóvenes españoles, de manera que en el futuro sus aspiraciones pasen por desarrollar proyectos en vez de por convertirse en funcionarios y que de esta forma la figura del empresario se rehabilite en la sociedad. También se necesita que el aprendizaje del inglés se extienda porque es el idioma de los negocios, que van a seguir instalados en el terreno de juego internacional, y, por supuesto, que haya una transferencia entre las investigaciones que se desarrollan en la Universidad y las empresas. “Porque proyectos como Wayra se basan en el talento, en los buenos equipos más que en las buenas ideas. En Silicon Valley se financian equipos con talento, no proyectos”, asegura Martín-Villa.

(Fuente: El País)