El dectector de lluvia ácida de las Aulas Tecnópole gana el segundo premio del certamen "Jóvenes Investigadores 2014" del Gobierno español

Buscar

Suscripción Newsletter

Introducir e-mail

El sistema de detección de lluvia ácida en suelos y plantas desarrollado por tres alumnos de las Aulas Tecnópole ganó el segundo premio del certamen "Jóvenes Investigadores 2014", convocado por el Instituto de la Juventud del Gobierno español. El proyecto, desarrollado por Queila Bouza, Miguel Gómez y Jorge Cordero, había sido expuesto el pasado mes de mayo en la Intel International Sciencie and Engineering Fair de Los Ángeles (EE.UU.), una de las ferias más grandes del mundo sobre trabajos de ciencia y tecnología a nivel preuniversitario, después de ser premiado en la Exporecerca.

Estos tres estudiantes ourensanos fueron galardonados por su sistema de detección de lluvia ácida en suelos y plantas y los métodos para contrarrestar sus efectos. El proyecto, que también había participado en la última edición de la Galiciencia, fue desarrollado en el marco de las Aulas Tecnópole, el programa de capacitación en habilidades científicas e innovadoras organizado por el Parque Tecnolóxico de Galicia con la colaboración de la Consellería de Economía e Industria.

El certamen "Jóvenes Investigadores" se celebra desde hace 27 años y en esta ocasión registró su record de proyectos presentados, con 346 trabajos de estudiantes de entre 15 y 20 años de toda España (sobre los 287 del año 1997, la mayor cifra registrada hasta ahora en la historia del concurso).

Con este trabajo los estudiantes se marcaron como objetivo comprobar de primera mano los efectos de la lluvia ácida sobre las plantas y los suelos, construir un sistema que permita detectarla y verificar la efectividad de los metales de sacrifico como el magnesio para contrarrestar sus efectos. Además, los alumnos perfeccionaron su ingenio incorporándole un dispositivo electrónico programado mediante un medidor de pH. Su funcionamiento permite que el usuario reciba una alerta en su móvil, tablet u ordenador cuando detecte en la lluvia un pH inferior a 5, lo que representa valores asociados a la lluvia ácida. Esto permitirá tomar la decisión de aplicar el magnesio a los cultivos desde el momento en que hay riesgo de daño y no de manera preventiva, lo que supondrá un mejor control de los costes asociados la este método.

Queila, Miguel y Jorge comprobaron que el magnesio tiene un alto potencial para proteger los tejidos vegetales ante los efectos de la lluvia ácida evitando la degradación de sus hojas y tallos. También constataron que cuando se aplica este metal sobre un sustrato, en una cantidad de 1 gramo por metro cuadrado, se evita de forma eficaz la acidificación del suelo y mejora su fertilidad. Los ensayos para llegar a estas conclusiones fueron realizados a lo largo de todo el último año.

(Fuente: Tecnópole)