Diseñando el cinturón de seguridad del futuro

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¿En qué se parecen los interiores de un coche de 1970 y de 2019? La respuesta es “en la forma del volante”. Si nos fijamos con detalle en el habitáculo –cada vez más personalizable y tecnológico– y en los sistemas de seguridad pasiva, como el cinturón de seguridad o el airbag, ha cambiado todo, aunque todavía hay aspectos en los que mejorar.

Al menos así ha quedado patente en un trabajo de investigación liderado por Francisco José López Valdés, profesor e investigador de Comillas ICAI y el Instituto de Investigación Tecnológica (IIT), y que consiguió el premio al mejor artículo de investigación en la Conferencia Anual de la Association for the Advancement of Automotive Medicine (AAAM), celebrada en Nashville (Tennessee, EE. UU.).

El trabajo de López Valdés formó parte del proyecto europeo SENIORS centrado en la mejora de la seguridad de peatones y ocupantes de edad avanzada. En él se compararon los instrumentos de simulación que utiliza la industria del automóvil para conocer la idoneidad del cinturón de seguridad y del airbag con las lesiones reales que se producen en un accidente. El resultado fue que las tecnologías disponibles a la industria no discriminan según la complexión física, edad o enfermedades previas de los ocupantes, por lo que las lesiones pueden ser más graves de lo que cabría esperar.

“En nuestra investigación combinamos ensayos con dummies, modelos de simulación computacional del cuerpo humano y experimentos con cadáveres donados a la ciencia, y comprobamos que las lesiones que sufrían no eran correctamente predichas por los instrumentos de diseño de sistemas de retención disponibles”, recalca López Valdés. Es decir, lo que ocurre realmente en un accidente podría ser mucho más grave de lo que pueden prever las actuales herramientas tecnológicas. “No hay duda de la protección que ofrece el cinturón de seguridad a todos los ocupantes de un vehículo, pero existen todavía espacios de mejora”.

Adaptarlo al ocupante

“Estas tecnologías no son completamente 'biofieles', es decir, nos ofrecen resultados con características físicas estándar y no están optimizadas como para representar a diferentes segmentos de la población”, continúa López Valdés. Por eso, el investigador del IIT, sugiere que se podrían adaptar los sistemas de seguridad del vehículo al ocupante que ocupa el asiento para adaptar la fuerza que el cinturón aplica sobre el pasajero o conductor según sus características físicas.

(Fuente: IIT)