La cuarta revolución industrial llega a Galicia de la mano de la gran empresa

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Primero fue la máquina de vapor. Después, la electricidad. En el siglo XX llegó la automatización. Ahora la fábrica se ha hecho inteligente. Es la cuarta revolución industrial, que ya está en marcha en Galicia y avanza de la mano de la gran empresa, convertida en el gran pulmón tecnológico de la comunidad gallega.

A través de Inditex, Grupo PSA o Navantia, la innovación fluye y se extiende por sus redes de proveedores. Es así como el big data, la robotización, la impresión 3D, la realidad virtual, los drones, los vehículos autónomos o la inteligencia artificial están cambiando la forma de producir en la gran empresa gallega, pero también la forma de trabajar.

El debate sobre el impacto de la ciberfábrica sobre el empleo está abierto, con dos argumentos enfrentados: el de los que aseguran que la industria 4.0 será una trituradora de puestos de trabajo, y la de quienes sostienen que las plantillas serán más cualificadas y mejor remuneradas. “De momento el impacto se traduce en una mejora de las condiciones laborales y de la productividad, porque con la robotización se sustituyen aquellos procesos más fatigosos, y se gana en eficiencia”, explican fuentes de Anfac, la patronal de la automoción, que es uno de los sectores más a la vanguardia de la innovación tecnológica.

La fábrica inteligente

Un ejemplo es la incorporación de unidades AGV (Automated Guided Vehicle) a la línea de producción de Vigo del grupo PSA. Se trata de vehículos autónomos que acercan a los trabajadores los equipos de piezas seleccionadas ya listos para instalar en el coche. “Sustituye a los cestones de piezas que antes se ponían al lado del trabajador; supone un cambio en la forma de trabajar”, explica PSA.

En el textil, Inditex marca el ritmo. “La tecnología es una herramienta para ayudar a ofrecer a los clientes la mejor moda de calidad. Solo en los últimos cuatro años, se han invertido más de mil millones, y el ejemplo más claro es la creación del Centro Tecnológico de Arteixo”, dice la empresa. De sus innovaciones destaca la incorporación del sistema RFID, de identificación de las prendas por radiofrecuencia. “Es el cambio más importante en la operativa de las tiendas del grupo hasta la fecha. Trabajamos en hacer fácil para una costurera o para un soldador el manejo de robots.

La gran industria marca el camino a seguir, pero la incorporación de los nuevos sistemas de producción a la pequeña y mediana empresa gallega es un proceso de avance más lento. “Para las pymes sin conocimientos de robótica, porque no suelen hacer grandes volúmenes, sino lotes cortos, trabajamos en cómo conseguir hacer de forma fácil el manejo de robots para una costurera, o para un soldador”, afirma Félix Vidal, coordinador de Estrategia de Robótica y Control de Aimen Centro Tecnológico, con sede en O Porriño.

El experto pone casos de empresas que ya están inmersas en estos nuevos procesos de producción, como es el caso de Selmark, del textil, o Ganain, del metal, con la incorporación de sistemas robotizados. De forma experimental, Aimen ha dado vida a CARLoS, un robot colaborativo, que asiste al trabajador en procesos de soldadura y ensamblaje. Está pensado para el sector naval, aunque de momento no ha sido comercializado.

Es un hecho que la aplicación de la robótica industrial va en aumento en Galicia, en sintonía con la evolución que está registrando en el resto de España, en donde el alcanza las 33.318 unidades, según datos de la Asociación Española de Robótica y Automatización. A Galicia le correspondería una cuota del 5 %, aunque no existe registro por comunidades.

Junto a la inteligencia artificial, la impresión 3D y la nanotecnología, que incorporan los autómatas, los drones están empezando a tener un peso cada vez mayor como tecnología de apoyo para las empresas. Por ejemplo, desde hace cinco meses Unión Fenosa Distribución, filial de distribución eléctrica de Gas Natural Fenosa, los utiliza para revisar cerca de 350 kilómetros y revisar casi 1.800 apoyos de alta tensión en Galicia y Castilla y León.

Compañero dron

“Los drones aumentan la seguridad de las operaciones de inspección de líneas aéreas, al reducir los trabajos en altura”, explica la eléctrica. Añade además que “el uso de estos aparatos aumenta en un 20 % la productividad en la revisión de líneas mejorando la eficiencia de este tipo de trabajos”.

La revisión del estado de mantenimiento de los generadores de energía eólica es otra de las nuevas funciones asignadas a estos aparatos, también fichados por el sector agroalimentario gallego, para el control de plagas y seguimiento de cultivos.

(Fuente: La Voz de Galicia)