Científicos gallegos investigan los fármacos ya en el mercado más útiles contra el covid-19

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“Estamos intentando calcular en nuestra plataforma bioinformática BioCAI qué medicamentos ya existentes en el mercado interaccionan con las proteínas de las células o con el SARS-CoV-2 y actúan como barrera de bloqueo para que no pueda infectarlas y, como consecuencia, no pueda replicarse: es el proceso más rápido”. Son declaraciones de Cristian Robert Munteanu, investigador perteneciente al equipo de RNASA-IMEDIR y profesor titular de la Universidad de A Coruña (UDC) en el departamento de Ciencias de la Computación y Tecnologías de la Información, que participa junto a otros miembros del grupo en la lucha contra el covid-19.
 
Una de las acciones que el grupo está llevando a cabo es la apertura pública de un sitio web (Docking SARSCoV-2), donde se buscan los mejores fármacos o moléculas nuevas para luchar contra el covid-19 con técnicas de docking molecular entre compuestos y proteínas.
 
El investigador explica que, “actualmente, estamos calculando la interacción entre las moléculas de fármacos ya existentes, aunque también, en menor medida, de otros nuevos, con las proteínas que ya están presentes en nuestro cuerpo y que tienen implicación directa en la vida del virus”. Por ello, apunta que, “en la página web, hemos plasmado cuáles de los fármacos que están aprobados en el mercado pueden ser útiles contra el covid-19”.
 
En este sentido, indica que se trata de averiguar “cuál de estos fármacos ya existentes se pueden unir con la proteína receptora AC2, que es el sistema de reconocimiento que emplea el virus para poder entrar en nuestras células”. Este receptor es el mismo que utilizaba el virus SARS, de 2003, para entrar en las células humanas, ya que ambos virus comparten gran parte de su genoma.
 
“Normalmente este receptor está en gran proporción en las células de los pulmones, por eso ataca ahí”. También están presentes en otras células del cuerpo, como “vasos sanguíneos, riñones, intestino o corazón”. De ahí que la principal complicación derivada del covid-19 pueda ser neumonía. Debido a eso, “es necesario comprobar qué fármaco corriente se puede adherir

mejor y más fuerte a esa proteína receptora AC2, o al virus, y que cuando este quiera entrar, se encuentre su vía de acceso bloqueada”.

El virus utiliza una proteína llamada “spike” (espiga), por su peculiar forma, para entrar en las células, uniéndose a ese receptor AC2. La proteína actúa sobre los receptores para abrir una puerta por la que el virus pueda inyectar su material genético y convertir así a la célula en una especie de zombie dedicado a fabricar más y más copias del virus. Por ello, si un fármaco se posiciona entre la proteína spike y el receptor AC2, es imposible que se produzca la unión de manera efectiva, impidiéndole la entrada, y la batalla estaría ganada.

El doctor Munteanu explica que este “es el proceso general de investigación cuando se busca un tratamiento contra nuevos agentes”. “Siempre se empieza por buscar una molécula que se una a la célula receptora o al agente nocivo”, apunta. 

Fuente: El Correo Gallego