Chuac y UDC trabajan en un kit para diagnosticar el covid a través del móvil

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Si su idea llega a puerto, el año que viene esperan tener un prototipo de kit que no solo podría revolucionar la detección del covid-19 y corregir el actual infradiagnóstico, sino que permitiría tener una visión clara y fidedigna de cómo está la pandemia en la comunidad y, por lo tanto, mejorar el control de un virus con el que —cada vez parece más seguro— habrá que convivir largo tiempo. Y todo a través del móvil.

Parece simple, pero el proyecto del Inibic que dirigen los investigadores Mar Tomás Carmona, microbióloga del Chuac, y Marcos Ortega, profesor de la UDC y miembro del Citic, se basa en la aplicación de inteligencia artificial, técnicas de computación avanzada y edición genética. De modo general, se trataría de contar con una herramienta diagnóstica asociada al móvil y conectada a una base de salud pública. Aunque en un principio se iniciarán las pruebas con muestras nasofaríngeas, el grupo aspira a que sea viable también con la saliva. Con la técnica de edición genética CRiSPR, incorporarían al kit una tira reactiva que reaccionaría a la presencia del virus emitiendo una luz o cambiando de color.

«Realizas la prueba y, a través de una aplicación que detecta en el propio móvil la cantidad de luz que emite el virus, te dice no solo si esa persona es positivo en covid, sino si está en fase de contagiar o no y permite así poder tomar de inmediato decisiones de confinamiento», explica Mar Tomás. «Lo importante es que sería una prueba microbiológica cuantitativa y rápida, con capacidad de detectar, en minutos, a los presintomáticos en período de incubación, al sintomático e incluso a la persona en período de posinfección: sería la prueba más exacta que podría haber en el mercado», recalca.

Para instituciones sanitarias

«A través del móvil adquieres esa imagen, y para evitar alteraciones de luminosidad externa, se incorporará como una caja accesorio para el móvil. Se conectaría por bluetooth y luego la app ya analizaría en qué período estás», reseña Ortega. Ambos ven clara su aplicación en instituciones sanitarias, desde luego en urgencias e incluso en atención primaria, pero sus posibilidades son múltiples y podría, por ejemplo, ser muy útil a la hora de decidir cierres o suspensiones de actividad.

«Imagínate —propone el informático—poder saber en minutos si los 180 pasajeros de un vuelo son o no transmisores de la enfermedad». «Podría ser viable para otras infecciones», añade Tomás, que incide además en la importancia del coste: su proyecto se basa en una técnica molecular «barata», recalca, más cara que el test de antígenos, pero de mucho menor precio que las PCR, «y mucho más ágil», además de permitir seguimientos con fiabilidad, facilitar el trabajo de los rastreadores y estratificar el control de la pandemia por zonas. «El objetivo final —concluye Mar Tomás— es habilitar la vida normal aun en presencia del virus en la sociedad».

Fuente: La Voz de Galicia