El campus diseña en el CITI una nave teledirigida para transportar bolsas de sangre (Tecnópole)

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Dos de las titulaciones punteras del campus de Ourense, Aeroespacial e Informática, abren sus puertas de nuevo a un proyecto conjunto que, en julio del año que viene, llevará a 23 alumnos a la Air Cargo Challenge, una de las competiciones interuniversitarias de ingeniería aeronáutica más importantes de Europa y a la que acude una treintena de las mejores facultades de todo el mundo. Será en Múnich, y con la presencia de cuatro equipos españoles: Barcelona, Cádiz, Valencia y Ourense. A todos ellos se les planteará un reto: que una aeronave de fabricación propia transporte bolsas de sangre como material sanitario en el menor tiempo posible.

Durante el curso 2020-21, el UVigo Aerotech -así es como se bautizó al conjunto del campus- se centró en el desarrollo de una aeronave similar a una avioneta a muy pequeña escala, sujeto a normativas de diseño estructural. Por ejemplo, el motor de cada participante lo determina la propia organización de la competición, debe estar a la vista y parte de unos parámetros comunes a todos. Así que, en la lucha por rascar unos segundos al cronómetro, será la imaginación del alumnado y su destreza para sacar partido de la aerodinámica lo que decantará la partida.

Trabajan desde el Centro de Investigación, Transferencia e Innovación (CITI) de la Universidade de Vigo, en San Cibrao das Viñas. En uno de los laboratorios, sobre la mesa, hay paneles de aluminio que llegan a pesar 50 kilogramos, una especie de moldes mecanizados para dar forma a las piezas de la aeronave, compuestas de fibra de carbono. «Actualmente, es imprescindible en el sector», razonan. Pero además, también se trabajó con impresión en 3-D. La avioneta, que puede rebasar los 80 kilómetros por hora, tiene un pequeño depósito rectangular donde se prevé encajar un compartimiento para las bolsas de sangre. «Es como un baúl contenedor», apunta Dani Velasco, uno de los miembros del UVigo Aerotech.

Una avioneta teledirigida

La aeronave que competirá en la Air Cargo Challenge tiene una batería que permite una autonomía de vuelo de unos diez minutos. Necesita unos 40 metros para despegar y otros tantos para aterrizar. El diseño, en cierta manera, está ideado para espacios abiertos, y el control de la avioneta se ejecuta a través de un mando similar al de los coches teledirigidos, aunque mucho más sofisticado. «Con más capacidad de motor y diversas modificaciones, es un proyecto pensado para ir hacia desplazamientos más largos, en espacios abiertos», indican.

Firmas como Coasa, Utingal, Gurit, Europrecis, Mecadis, Marine Instruments o instituciones como la Axencia Galega de Innovación (GAIN) se han implicado con el equipo. En ocasiones, donando materiales para las investigaciones que, en condiciones normales, costarían miles de euros.

Fuente: La Voz de Galicia