Así es como gana dinero realmente la empresa de tecnología de consumo

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Los últimos diez años son los de la eclosión del smartphone de forma tan paulatina como masiva. Ha pasado de ser un lujo únicamente necesario y asumible para un nicho muy concreto de la sociedad, relacionado con la dirección de empresas o la gestión online del trabajo, a ser uno de los productos más populares de la historia. Ancianos, preadolescentes, ricos, pobres, no importa: todo el mundo acaba con uno en el bolsillo.

Quizás por eso los smartphones han democratizado la tecnología como pocos antes: ni era tan barato ni permitía hacer tantas cosas, ni mucho menos llevarlo a todas partes. El smartphone no tiene parangón ni siquiera en los ordenadores durante los noventa y primeros 2000. También por eso son la facción más popular de cada gran fabricante que los tiene en su catálogo: cuando hablamos de ellos seguramente son sus teléfonos lo que se nos viene a la cabeza. Pero hay vida más allá de ellos. De hecho, el de los smartphones es un negocio muy difícil. Producirlos puede llegar a ser relativamente sencillo, pero hacer dinero con ellos es otra cuestión.

¿Cómo gana dinero entonces cada empresa tecnológica? ¿Qué es lo que realmente le da beneficios y llega a sostener a la compañía?

Alphabet

Alphabet es una empresa que se ha hecho famosa entre el gran público, en mayor o menor medida, por algunos de sus productos clave: su buscador Google.com, su servicio de correo electrónico, sus herramientas de ofimática en la nube o el sistema operativo para móviles Android. La forma de monetizar todos esos productos lleva, en casi todas las ocasiones, a lo mismo: Google es una empresa de publicidad, la mayor agencia del mundo. El resto de sus productos son una forma de llevar esa publicidad a cuantas más personas mejor bajo su dominio.

Las apuestas de Google para ir más allá de ese negocio han sido muchas, todas insignificantes en sus resultados financieros. La compra y posterior venta de Boston Dynamics es solo un ejemplo de cómo puede permitirse usar a una buena parte de la empresa como laboratorio e incluso escenario en el que desarrollar aficiones. La tarta publicitaria siempre paga la fiesta con una sonrisa y muchos billetes sobrantes en la cartera.

¿Es Alphabet una empresa dependiente del negocio publicitario de Google? Completamente. ¿Hay visos de que la tendencia cambie? No, sus "otras apuestas" son una máquina de perder dinero de forma divertida. ¿Es esto irremediable? Tampoco, quizás lleve muchos años pero la compañía, como cualquier otra empresa, ha ido dejando señales de su voluntad de dejar de depender de una sola división. Y de hecho, las millonarias pérdidas de esas "otras apuestas" van dejando de ser tan sangrantes trimestre tras trimestre desde hace un par de años, en que se van acercando poco a poco a la rentabilidad. Algo ayudan los Pixel o los Google Home, aunque lo que hayan logrado a efectos de contabilidad dentro de toda la empresa es poco más que anecdótico.

Larry Page, su CEO, ya escribió recientemente una carta a los inversores en la que se mostraba "entusiasmado" sobre el futuro de esas apuestas. Merece especial atención Waymo, que a finales del año pasado salió de Google X para convertirse en una división propia encargada del rumbo de Alphabet en la industria de los coches autónomos.

Amazon

Amazon es comercio electrónico, y el comercio electrónico es Amazon. Con matices, con asteriscos, sí. Pero con poco violín y mucho mono de trabajo, la empresita de Bezos se ha convertido en un gigante. Un gigante que factura 35.000 millones de dólares al trimestre por sus ventas comerciales y 3.700 millones por Amazon Web Services (AWS), sus servicios en la nube. Pero un número de ingresos elevado no siempre implica unos golosos beneficios.

Su división de América del Norte arroja beneficios que crecen mucho más rápido que sus ingresos, lo cual es una noticia excelente para Amazon. No lo es tanto que su división internacional, que gestiona las ventas fuera de la región norteamericana y los aumentos en los ingresos, suponen unas pérdidas mayores: cada vez le cuesta más dinero a Amazon vender sus productos, algo fruto de sus muy agresivas políticas que a su vez se traducen en unas condiciones cada vez mejores para el comprador. Menos tiempo de envío al mismo precio, cada vez más servicios incluidos con Prime, favores a los clientes como la garantía del menor precio posible incluso si lo reservó cuando estaba más caro...

Por otro lado, la excelente travesía de AWS, que tiene unos beneficios muchísimo más holgados que lo del retail, en torno a un 25%, y también maneja una tendencia al alza que ya quisieran muchos otros. En 2015 se produjo ese sorpasso en el que, aunque los ingresos seguían estando muy por debajo, su negocio en la nube le dio muchos más beneficios. En cierta forma, sus servidores están subvencionando que podamos comprar en Amazon en condiciones mucho mejores. Los beneficios de AWS ya están llegando a los 1.000 millones de dólares trimestrales.

Apple

A lo largo de su historia, y especialmente desde que comenzó a vender algo más que ordenadores, Apple ha ido variando su dependencia de una o más líneas de producto. Comenzó, claro, con los Mac. Luego el iPod llegó a suponer el 40% del negocio de Apple (importante tener en cuenta la diferencia de precio medio entre iPod y Mac), y el iPad hizo su incursión después.

De fondo, el implacable dominio del iPhone, que en 2012 superó la barrera del 50% de los ingresos de toda la compañía y desde entonces ha continuado su escalada. Hoy está en torno al 65%. Es decir: de cada tres dólares que ingresa Apple, dos son fruto directo del iPhone. En el dólar restante también está su influencia y parte de responsabilidad: ingresos por App Store, iCloud, Apple Music, etc.

Los tiempos más recientes de Apple parecen sugerir que, ante la imposibilidad de que haya un fenómeno tan masivo como el smartphone, y con las ventas tocando cierto techo, la evolución natural está en obtener más dólares de cada usuario de iPhone maximizando sus servicios: iCloud a partir de iOS 11 ya tiene una aplicación de ficheros y por lo tanto se convierte en una alternativa real a Dropbox, Apple Music se lanzó hace un par de años, la App Store ha sido fuertemente rediseñada para obtener un empujón en las ventas, y el negocio de dispositivos corporales está en alza con Apple Watch y AirPods a la cabeza.

(Fuente: Xataka)