La aeronáutica gallega busca refugio en el futuro jet supersónico del Ejército

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La industria aeronáutica entra en espacio desconocido. El impacto que la crisis sanitaria ha tenido sobre las aerolíneas ha hecho saltar por los aires todas las previsiones de pedidos de aviones para este año y al menos los dos o tres que siguen.

Airbus, el principal constructor para el que trabajan las 30 empresas gallegas del sector, ha sufrido en lo que va de año la cancelación de 67 pedidos y no se ha anotado ninguno nuevo. El efecto es demoledor para sus proveedores: «La carga de trabajo ha caído un 50 %, porque el tráfico aéreo se ha hundido un 55 %». Los datos semestrales demuestran el declive. La plantilla actual del sector es de 1.087 trabajadores, un 13 % menos que en el mismo período del 2019; y la facturación ha descendido a 67 millones, un 14 %.

Las aeronaves de pasajeros son el negocio más boyante de Airbus, y suponen el 70 % de las ventas del grupo. Ahora el consorcio aeronáutico europeo se vuelca en su división de defensa y espacio y es en sus nuevos proyectos en donde la aeronáutica gallega ha empezado a buscar refugio.

Fuentes del sector aseguran que hay grandes expectativas en el programa AFJT (Airbus Future Jet Trainer), el avión supersónico de entrenamiento para el Ejército del Aire. Airbus Defence and Space apuesta por incorporar al proyecto a la mayor parte de las empresas que desarrollan tecnologías y sistemas en el sector aeroespacial en España y a la cadena de suministro de aeroestructuras y equipos auxiliares.

El centro neurálgico del proyecto estará en las instalaciones de la compañía en Getafe, aunque participarán las otras plantas de la empresa repartidas por España, entre ellas la de Illescas en donde Delta Vigo está estratégicamente situada como proveedor y, a su vez, adjudicatario de pedidos de utillaje a subcontratistas gallegos.

Paralelamente, Airbus está hablando con los tres Gobiernos europeos (Francia, Alemania y España) para los que desarrolla el caza de combate del futuro (programa FCAS) para «dar un empujón al programa y consolidar en él la presencia de España». Estos tres países están detrás del dron militar común Eurodrone, en el que «el reparto de cargas de trabajo está a la vuelta de la esquina», dice Airbus, que confía en un papel relevante de España en estas adjudicaciones, dado el peso (un 27 %) que nuestro país tiene en el consorcio promotor de esta aeronave.

Fuente: La Voz de Galicia