La educación es clave para atraer a las mujeres a las STEM

En 20 años la presencia femenina en el área tecnológica solo ha aumentado de un 33% a un 37%. En un contexto en el que las empresas cada vez necesitan más personas dedicadas a la ingeniería, prescindir de la mitad del talento es un lujo que la sociedad no se puede permitir, pero por mucho que se hable de ello, cuesta encontrar cambios que se hayan llevado a la práctica.

A los 11 años, el 41% de las niñas ya son conscientes de que hay ciertas carreras que la sociedad espera que ellas elijan (o no). Aunque saquen mejores notas que sus compañeros en asignaturas como matemáticas, tienen una peor percepción de sí mismas que, sin embargo, mejora con algo tan sencillo como exponerlas a referentes femeninos -destaca la presidenta de Inspiring Girls, Marta Pérez Dorao-.

Por su parte, la vicepresidenta de la Fundación ASTI Talent & Tech, Emma Fernández, alerta de que “la mayor parte de las niñas sigue teniendo problemas de autoconfianza en sus capacidades. Piensan que la tecnología es cosa de hombres, que ellos son mejores”. Para tratar de que pierdan el miedo a este campo del conocimiento, la mentoría es clave. Así lo defiende la directora de Bejob Empleabilidad, Mariola García Arellano, quien insiste en que el acompañamiento y el lenguaje cercano evitan el miedo a lo desconocido. Asimismo, la experta también comenta que tan importante es fomentar la motivación de la mujeres para adentrarse en las carreras técnicas como cerrar el círculo: “Después hay que reconocer sus méritos”.

Para la directora del proyecto Mujer e Ingeniería, de la Real Academia de Ingeniería, Sara Gómez, mostrar el alma y el lado más humano de la tecnología es clave para atraer a más mujeres. La humanidad entendida en un sentido amplio, de forma que también pase por tolerar los errores. “Debemos dejar de pensar que las mujeres tienen que ser todo el tiempo perfectas. Los errores son buenos porque son una fuente de aprendizaje”.

“Tenemos por delante el reto de conseguir que el 80% de las mujeres tengan un mínimo de alfabetización digital”, alerta García Arellano. Esta carencia afecta a mujeres de perfiles muy diversos y de todos los grupos de edad, pero asentar las bases es clave para que la situación mejore exponencialmente. La falta de presencia femenina en las ramas técnicas no es solo una cuestión de justicia social, sino que es decisiva para la recuperación económica. Si se igualara la ocupación de mujeres y hombres, manteniendo la productividad media del sector tecnológico, se generaría el equivalente al 2,8% del PIB.

Fuente: Cinco Días