Lograr la sostenibilidad digital, un desafío para los usuarios de internet

Los fabricantes de dispositivos digitales invierten cada vez más recursos e innovación en reducir el consumo de energía de sus productos para conseguir una menor dependencia eléctrica. El uso de cualquier dispositivo que consuma energía, especialmente ordenadores y servidores informáticos, implica generar una cierta cantidad de CO2 a la atmósfera, una situación que ha empezado a preocupar a los especialistas medioambientales por las repercusiones que estas emisiones pueden tener a largo plazo.

La gran demanda de electricidad de los servidores de los que dependen los portales de internet es un tema importante para conseguir la sostenibilidad digital, una situación que el portal WebSiteToolTester ha analizado en un informe en el que pone de relevancia la relación entre el uso de los sistemas informáticos con un aumento en la contaminación del planeta.

Cada vez que el usuario cambia de pestaña está pidiendo información al servidor, por lo que este consume electricidad para gestionar la petición y devolver los datos necesarios que permiten navegar por la página. Cuantos más recursos tenga el sitio web (incluyendo imágenes, vídeos) más pesado es a la hora de cargar, más recursos consume y más contamina al incrementar su huella de carbono. Es el caso, por ejemplo, de Netflix que, debido a la amplitud de sus contenidos y su elevado número de usuarios, genera más de 24.000 toneladas de carbono anualmente. Sin embargo, esta plataforma no es el sitio con mayor huella de carbono. YouTube, con millones de vídeos, transmisiones en vivo o reproducción de temas musicales, dispara su aportación hasta las 702.000 toneladas anuales. De las plataformas de compra “online”, la más contaminante con diferencia es Amazon, que produce 93.000 toneladas anuales, de las que cerca de un tercio, unas 27.000 toneladas, las genera su versión en español.

Resolver el problema de la huella de carbono en el uso de Internet no es sencillo, pero puede limitarse su impacto optimizando las páginas y sus contenidos.

Fuente: La Región