Un paso más en la superconductividad (CITI)

Dos científicos sénior y un doctorando en formación. Luis Romaní (73 años) y Gerardo Domarco (83), catedrático emérito y profesor jubilado de la Universidad de Vigo, dirigen la tesis que defendió en el edificio Politécnico del campus de Ourense Esteban Paredes Barros, (Monterrei, 1992) graduado en Física por la USC y máster en Energías Renovables. Los resultados que el investigador presentó avanzan un poco más en el complejo fenómeno de la superconductividad, que es la capacidad de ciertos materiales para transportar corriente eléctrica sin resistencia ni pérdida de energía. Lograr que este proceso se produzca a temperatura ambiente es uno de los grandes retos de la ciencia.

Gerardo Domarco Álvarez es, precisamente, uno de los pioneros a nivel nacional en el estudio de la superconductividad, junto con Félix Vidal Costa, catedrático emérito de la Universidad de Santiago y Premio Nacional de Investigación Científica, que presidió el tribunal que juzgó la tesis doctoral de Esteban Paredes.

La tesis, en la que Esteban trabajó durante tres años y medio, estudia los fenómenos inductivos en enfrentamientos coaxiales entre elementos superconductores de alta temperatura crítica. La investigación se desarrolló en el Laboratorio de Termofísifica y Superconductividad del CITI, en la Tecnópole.

El propio Domarco explica que este trabajo es innovador y proporciona importantes avances en el campo de los superconductores porque incorpora experiencias que nunca antes se habían realizado. “La tesis es muy buena porque demuestra que no existe un límite para la corriente eléctrica. Previamente se creía que a partir de cierto valor, el superconductor ya no soportaba más. Con Esteban logramos subir la intensidad hasta el triple o el cuádruple. Llegamos a cerca de los 100.000 amperios cuando lo normal son 20.000. Es una novedad”.

Desde el punto de vista de Esteban Paredes, los resultados de este trabajo tienen una importante aplicación en el diseño de sistemas de almacenamiento de energía. “Al tener una resistencia eléctrica nula, ese aumento de corriente no se disipa y puede permanecer ahí de manera ilimitada. Uno de los problemas de los sistemas de almacenamiento convencionales es que al cabo de cierto tiempo hay una pérdida de energía importante. De esta manera, se podría plantear un sistema de almacenamiento sin autodescargas”, concluye.

Fuente: Faro de Vigo