La inteligencia artificial entra en la moda en plena crisis

Europa no puede seguir consumiendo como lo ha venido haciendo en el último siglo. Esta es la idea sobre la que se vertebra el nuevo Plan de acción que el pasado mes de marzo la Unión Europea puso en marcha para alargar la vida de los productos, proteger el medio ambiente y, de paso, defender el derecho de los consumidores a disfrutar de lo que compran durante más tiempo. Virginijus Sinkevičius, comisario de Medio Ambiente, Océanos y Pesca, lo expresó con una imagen gráfica: “Solo tenemos un planeta Tierra, pero, si seguimos a este ritmo, en 2050 estaremos consumiendo como si tuviéramos tres”.

En el punto de mira de las instituciones europeas está la moda, cuyo frenético modelo fast fashion, basado en la sucesión de temporadas que se atropellan entre sí, genera, en estimaciones de la propia Unión Europea, unos ocho millones de residuos textiles en el territorio, de los que apenas se recicla un 20%. El resto acaba en vertederos o incinerado.

Algo está cambiando, sin embargo, entre las principales marcas de moda, y lo está haciendo de la mano de la última tecnología. A finales de julio, Adolfo Domínguez subrayó un dato conocido entre las marcas: el 80% del tiempo, los clientes apenas usan el 20% de su armario. Por ello, la firma puso a disposición del público ADN, una herramienta de inteligencia artificial que aconseja de manera personalizada a cada usuario, basándose en estadísticas y algoritmos, para que solo adquieran aquello que de verdad necesitan y les gusta.

A pesar de su aparente complejidad, el funcionamiento del sistema es bastante sencillo. Primero, la propia inteligencia artificial aprende de los gustos de los clientes a partir de un cuestionario online para que, posteriormente, los personal shoppers de Adolfo Domínguez traduzcan estas preferencias en unas pocas prendas recomendadas. Después, ADN ofrece a los clientes la ropa escogida por otros consumidores con gustos parecidos, por lo que, cuanto más tiempo pasa y más encuestas recibe, más afina esta inteligencia su olfato.

Fuente: Cinco Días