Fiebre por los bootcamps: ¿se puede aprender a programar en semanas?

La ausencia de perfiles digitales en el mercado laboral ha provocado la proliferación de estos cursos intensivos de programación, que prometen convertir al alumno en desarrollador en unos pocos meses.

Cuando Teodoro Díaz solicitó entrar en el bootcamp de desarrollador de Ironhack, el año pasado, jamás había escrito una línea de código. "Yo no sabía nada de ordenadores. Al salir del instituto, con 18 años, me alisté en el Ejército. A los 6 años lo dejé y me saqué la licencia para trabajar en seguridad privada, estuve cuatro meses en Somalia protegiendo un atunero español y al volver me destinaron a la embajada de Estados Unidos en Madrid", explica.

Con 27 años y tras llegar a ser jefe de equipo, Díaz decidió que necesitaba un cambio. Una amiga le recomendó que entrara en el mundo del desarrollo de software y decidió probar suerte. "Yo pensaba que no me iban a coger", confiesa. Para su sorpresa, no sólo le cogieron sino que antes de que terminaran las nueve semanas de bootcamp le ofrecieron quedarse en la escuela como profesor asistente. "Tenía un hijo y mi mujer estaba embarazada. Estaba allí de 7 a 21. Fueron unos meses muy duros pero tuvieron recompensa", recuerda. Desde marzo, Díaz trabaja como desarrollador en Cabify y en agosto le ascendieron.

El suyo es un caso más entre los miles de alumnos que cada año recurren a uno de estos programas con el deseo de adquirir las competencias digitales que tanto demanda el mercado. Según cálculos de la Comisión Europea, medio millón de empleos quedarán vacantes en 2020 por la falta de perfiles tecnológicos en los países europeos.

"Existe un déficit de profesiones digitales tanto en España como en Europa. Hay informes que hablan de más de 300.000 puestos sin cubrir el año pasado. Es muy difícil de cuantificar pero hay mucha demanda de estos profesionales. Lo más importante es que las empresas están desesperadas por encontrar perfiles digitales", señala Luis Miguel Olivas, responsable de empleabilidad de la Fundación Telefónica.

La institución ha llevado a cabo un análisis, en base a las ofertas de trabajo publicadas en Infojobs y tecnoempleo.com, para detectar cuáles son los perfiles y las habilidades más demandadas por las empresas. "La profesión más demandada sigue siendo la de desarrollador de software, pero cada vez más se están demandando nuevos perfiles como el de desarrollador full stack o el de experto en ciberseguridad", apunta Olivas.

Auge de los bootcamps

Precisamente, para paliar la escasa formación digital que existe en el mercado laboral español han surgido en los últimos años múltiples escuelas que ofertan estos bootcamps, cursos intensivos para desarrollar habilidades de programación en unos pocos meses.

"Los bootcamp nacen en 2012 en Silicon Valley por una necesidad natural: las empresas no encontraban el talento que necesitaban en la universidad", explica Álvaro López-Cotelo, director general de Ironhack en Madrid, la primera academia en España que comenzó a ofrecer estas formaciones. Eso fue en 2013, desde entonces se han graduado en la escuela más de 3.500 alumnos y han abierto sedes en Barcelona, Ámsterdam, Berlín, Lisboa, Ciudad de México, Miami y Sao Paulo.

Detrás de este auge de los bootcamps, señala López-Cotelo, está la desconexión entre lo que se enseña en las universidades y lo que realmente demandan las empresas. "En los grados de ingeniería informática la formación es buena, pero hay determinadas cosas que exigen las empresas en las que no se forma a los ingenieros. Muchas veces se les enseñan lenguajes obsoletos o simplemente no se profundiza", asegura.

Una de las principales características de estos cursos es su corta duración, si se compara con una carrera o un máster tradicional. Las escuelas prometen formar al alumno en un plazo de entre 9 y 12 semanas, aunque parta sin ningún conocimiento previo. "Es como llevar tu mente al gimnasio", explica Gus de Vita, fundador de Le Wagon España. "La metodología se basa en muy poca teoría y muchísima práctica. Las universidades ponen mucho el foco en el futuro, mientras que en el bootcamp te preparas por la mañana para los retos que tendrás que resolver después de comer", apunta.

Este brasileño, extrabajador de eDreams y Softonic, cursó en 2015 el bootcamp de Le Wagon en Bruselas y quedó tan impresionado que decidió traerlo a España. En 2016 inauguró la primera escuela en Barcelona y este año ha abierto también en Madrid. "Es un reto intelectual enorme porque te cambia la forma de pensar. Al final del curso logramos que la mente del alumno sea capaz de trabajar en la resolución de problemas de una forma mucho más eficiente", destaca.

(Fuente: Expansión)