Cinco fallos comunes al innovar

Por cada producto innovador que alcanza el éxito, existen cientos que fracasan. Y eso les sucede a Todas las empresas, desde la más famosa hasta la más humilde. Los expertos concluyen que existen cinco errores comunes que os comentaremos y ejemplificaremos a continuación, en los que suelen caer las organizaciones al innovar.

Mucho “bombo”, producto defectuoso

Allá por el año 2007 Microsoft era el gigante indiscutido de los ordenadores, ya que tenía el 97 por ciento de la cuota mundial de mercado de los sistemas operativos. Esto significaba que la venta de sus productos estaba garantizada con solo presentarlos con mucha fanfarria.

Sin embargo, tal dominancia absoluta suele ir acompañada de varias desventajas comunes: no hay incentivos de gestión dedicados a “asumir riesgos”, las prioridades de la organización son la preservación de la armonía y el consenso y las nuevas ideas se centran en no “perturbar” las actividades principales de la empresa.

El Windows Vista de Microsoft fue un ejemplo muy claro de esta combinación de circunstancias. Cuando se lanzó en 2007 se lo consideró a priori como “lo mejor” en cuanto a sistemas operativos y se contó con que el éxito estaba asegurado.

Sin embargo, tan solo 18 meses después, la investigadora independiente de mercados, Forrester Research informó que solo el 8,8 por ciento de los ordenadores de empresas en todo el mundo estaban empleando el Vista.

Sus problemas eran muchos, pero el más grave sin dudas era que resultaba incompatible con muchos otros softwares, lo que les complicaba la vida a los usuarios y les hacía volver a versiones anteriores. Tanto es así, que en el mundo tecnológico, al Windows Vista se le considera “un fallo épico”.

Buen producto, precio erróneo

Las consolas de videojuegos siempre han sido ejemplos de cómo vender más. Solían tener un precio bajo para atraer a los compradores y de esta manera hacer subir la demanda de los juegos compatibles, que era donde realmente se tenían ganancias.

Durante el “periodo negro” de Apple (cuando Steve Jobs fue expulsado de la compañía) una de sus “brillantes” ideas fue la de lanzar la consola Pippin que costaba 3 veces lo que la Nintendo 64 y generó tantas dudas en los consumidores acerca de si se desarrollarían juegos compatibles, que prácticamente no se vendió. Cuando en 1997 Jobs volvió a Apple, una de sus primeras decisiones fue cerrar el proyecto.

Buen producto, poco funcional

El Nokia Lumia 900 ganó el premio "Best in Show" en 2012 y fue calificado de magnífico y hermoso, pero tenía un fallo muy grave: como Nokia había sido adquirida recientemente por Microsoft, el sistema operativo no era el más adecuado para llegar al “gran público”.

Enfrentado contra los gigantes iOS de Apple y el Android de Google, Windows Phone tenía solamente un 4 por ciento del mercado en esa época y los desarrolladores se dedicaban a crear en base a los sistemas dominantes. Sin una gran cantidad de aplicaciones que funcionaran y lo hicieran competitivo, el Lumia 900 no tenía ninguna posibilidad de salir adelante, sólo por su bonito aspecto.

Buen producto, sin posibilidades de evolución

Bill Gates presentó en 2003 el tristemente célebre reloj de muñeca SPOT. Por una cuota anual de algo más de 52 euros, el SPOT vincularía a las PDAs, los teléfonos móviles, los reproductores de MP3, las radios e incluso hasta a la cafetera, a través de una señal de radio FM patentada por Microsoft.

El reloj tenía una gran variedad de diseños e incluso contó con una versión de lujo que corrió por cuenta del fabricante suizo Tissot. Los teléfonos inteligentes no habían ganado fuerza aún y el reloj SPOT se posicionó “a priori”, como una opción muy adecuada para ofrecer una buena cantidad de información de un solo vistazo y “conectar” diversos aparatos.

El problema es que la tecnología de los teléfonos inteligentes progresó tan rápidamente que éstos empezaron a ofrecer mejores pantallas y un enorme espectro a nivel funcional, lo que hizo que el SPOT quedara obsoleto en muy poco tiempo.

Aquello de que había que pagar para tener una señal de radio, tampoco ayudó mucho y los usuarios rápidamente se decantaron por los teléfonos inteligentes que empleaban Bluetooth y Wifi. El mismo año que nació iPhone, el 2008, murió SPOT.

Buen producto, no “engancha” al consumidor

En 2010 se consideró que uno de los mejores productos de ese año era el TC-PVT25 de Panasonic, uno de los varios televisores 3D lanzados al mercado y ESPN colaboró con lo que sería el nuevo “Boom televisivo”, inaugurando su cadena de deportes en 3-D en 2011, en previsión de unas enormes ventas.

Pero, en la práctica, a la mayoría de los futuros usuarios no les convencía la idea de ponerse gafas 3D en casa y la necesidad de adquirir equipos compatibles se convirtió en otro obstáculo. Esta modalidad de TV no pasó la prueba, porque no tuvo en consideración los deseos del consumidor y no logró “engancharlo”.

En “éxito” de este tipo de televisores tuvo una vida muy efímera y al poco tiempo ESPN también hubo de reconocer su derrota y cancelar sus transmisiones en 3D. Los más perjudicados fueron los pocos usuarios que creyeron que la TV 3D tendría futuro.

(Fuente: Agencias)