Origo Biopharma desarrolla en Tecnópole un fármaco contra el cáncer de colon

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La empresa gallega Origo Biopharma, con sede en Tecnópole, ha ampliado capital para fortalecer su estructura accionarial y ganar músculo financiero para afrontar con garantías los trabajos de investigación para el desarrollo en Galicia de varios fármacos de acción local contra el cáncer colorrectal y la fibrosis asociada a la enfermedad de Crohn.

Esta compañía, fundada en 2017, es fruto de los avances de la biotecnológica gallega GalChimia, con sede en O Pino (A Coruña), en el proyecto IO4COLON, una iniciativa que cuenta con el respaldo de la Xunta.

Hasta ahora el capital de Origo Biopharma estaba integrado a partes iguales por GalChimia, que lidera la presidenta del Clúster Tecnolóxico Empresarial das Ciencias da Vida (Bioga), Carme Pampín, y por Julio Castro, que a su vez preside Palobiofarma, una compañía biotech con sede en Navarra y Barcelona que se dedica al descubrimiento de fármacos.

La nueva ampliación de capital en Origo Biopharma refuerza la presencia de ambos socios de referencia y da entrada en el accionariado a Ramon Bosser, doctor en Biología Celular, que ejercerá como director general (CEO) de la compañía.

El objetivo, explica Bosser, es "desarrollar inhibidores de TGF-beta, una diana que tiene un papel muy importante en el campo de la inmunooncología y la fibrosis". El efecto es local, matiza, "solo en el punto en el que queremos que actúen, evitando así efectos secundarios en el resto del organismo ". Se trata, en definitiva, de aprovechar el sistema inmunitario del organismo para combatir las células malignas.

Las investigaciones del primer producto de la compañía van dirigidas a enfermedades localizadas en el tracto gastrointestinal, como el cáncer de colon y recto y la fibrosis asociada a la enfermedad de Crohn. Ramon Bosser asegura que es un trabajo "muy novedoso; hasta dónde nosotros sabemos, no hay nadie en el mundo que esté utilizando esta aproximación con esta diana". En todo caso, los resultados de la I+D biofarmacéutica pueden tardar en llegar. "Como mínimo hacen falta diez años para completar el desarrollo de un fármaco y, además, son necesarios millones de euros", concluye.

(Fuente: Faro de Vigo)