El controlador de abuso de agua en el hogar gana el primer premio de la Galiciencia 2016

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El dispositivo de control de abuso de agua en el hogar desarrollado por un estudiante compostelano es el ganador absoluto de la Galiciencia 2016. El proyecto de Manuel Porto, del colegio Compañía de María de Santiago, fue el mejor valorado por el jurado –formado por medio centenar de personas– entre los 50 proyectos que competían por el premio final, dotado con un smartwatch y 1.000 euros para financiar su participación en otra feria científica de carácter estatal, la Exporecerca 2017.

Durante los tres días que duró la Galiciencia pasaron por la exposición de proyectos y las actividades paralelas más de 2.000 visitantes. El evento estuvo organizado por Parque Tecnolóxico de Galicia-Tecnópole, con la colaboración de la Consellería de Economía, Emprego e Industria y la Fundación Española para la Ciencia y la Tecnología (Fecyt).

El innovador dispositivo merecedor del máximo galardón fue presentado en la feria a través de un prototipo adosado a un grifo de ducha que permite ver claramente su funcionamiento. El sistema cuenta los litros que salen por el grifo y detiene el chorro al llegar a una cantidad suficiente para una ducha de 5 minutos. Este dispositivo se divide en tres módulos dotados con díodos: uno que recoge datos de la cantidad de agua empleada, otro que analiza los datos recogidos por el sensor y muestra la información al usuario a través de luces led y señales sonoras conforme se acerca el límite de consumo, y uno último que impide el flujo de agua por el canal una vez el límite está superado. El flujo normal de agua se restablece después de que pasen 5 minutos.

El segundo premio, dotado con un smartwatch y 500 euros para asistir a la feria científica vasca homóloga de la Galiciencia, le correspondió al espantapájaros 2.0 diseñado por Natalia Fariña, de las Aulas científico-tecnológicas Isidro Parga Pondal (Ponteceso, A Coruña). La investigadora construyó dos modelos de espantapájaros para comparar su eficacia: uno convencional hecho con ropa vieja, periódicos y una pelota; y otro innovador con forma piramidal. La estructura, diseñada en SketchUp e impresa en 3D, se recubrió con papel reflectante para molestar la vista de los pájaros y se reforzó con leds para facilitar que el papel refleje cuando no haya sol. En su interior lleva una placa electrónica en la que están conectadas (aparte de las luces) una placa de humedad, una de sonido y un sensor de movimiento. Tras realizar múltiples pruebas, se comprobó que el espantapájaros 2.0 es más eficaz.

En tercer lugar quedó Isabel Sáinz, del IES Plurilíngüe Rosalía de Castro de Santiago de Compostela, con su sofisticado estudio del flujo de muones con respeto a su ángulo cenital de incidencia. A partir de la construcción de un detector de partículas, de funcionamiento similar al de dos contadores Geiger, la investigadora, que recibió un smartwatch y una ayuda de 200 euros para asistir a la feria científica de A Coruña, analizó el flujo de rayos cósmicos con respeto al ángulo cenital de los detectores. Concretamente, lo que se detectaron fueron muones, las únicas partículas capaces de atravesar los detectores, que inciden en nuestra superficie de manera constante.

Más reconocimientos

De manera complementaria, se entregaron varias menciones especiales por categorías. El sistema de análisis de la calidad del aceite usado mediante espectrofotometría desarrollado por Miguel Rodríguez y Martín Ansia en las Aulas Tecnópole fue destacado por tener el método científico y el proceso de investigación mejor definidos. Partiendo de que el aceite de freidora sufre alteraciones químicas a medida que se va usando, los investigadores utilizaron la espectrofotometría para detectar cuándo debe ser retirado y sustituido por uno nuevo. Se demostró que no debe prolongarse la vida útil del aceite más allá de tres semanas, con tres usos del aceite por semana. El proyecto suma este reconocimiento en la Galiciencia al primer premio de los XVII Premios Luis Freire y el tercero de la Exporecerca Jove de Barcelona.

Como proyecto más innovador, fue premiado el sistema de percepción  somatosensorial mediante estimulación vibrotáctil en personas sordas, de José María Blanco y David Zapatero, del Colegio Plurilingüe Montecastelo de Vigo. El propósito de este proyecto es mejorar la calidad de vida de las personas con discapacidad auditiva, para lo cual crearon un chaleco ajustado al cuerpo en el que se sitúan unos micromotores vibradores estimulados por los sonidos del ambiente e interceptados por un micrófono conectado a un arduino (placa electrónica). Este arduino emite señales eléctricas que llegan a los motores produciendo distintas combinaciones de vibraciones por las que estas personas saben lo que está sucediendo a su alrededor.

El estudio de la biodiversidad del río Lagares y situación de su ecotono fue merecedor del premio a la mejor comunicación y presentación del stand. Aixa Fernández y Paula Figueroa, del CPR Plurilíngüe Alborada de Vigo, estudiaron las sucesiones planctónicas en dos puntos distintos del río Lagares para identificar los microrganismos y referenciarlos, además de situar la zona donde se produce el efecto ecotono (transición entre dos o más ecosistemas distintos). Para llevar a cabo su proyecto contaron con la colaboración de la ECIMAT (Estación de Ciencias Marinas de Toralla).

En el acto de clausura se entregaron también los premios del desafío “Atrévete con las matemáticas”, que celebró su final durante la Galiciencia. Las ganadoras fueron Victoria Arias, Laura Cotos e Iria Ollero, del IES As Lagoas de Ourense, y Blanca Rodríguez, Raquel Caloto y Andrea Fieiras, del Colegio Maristas de Lugo.